Bertazza, es uno de los tributaristas más prestigiosos del país. En el Consejo, se desempeña también como coordinador y expositor del Ciclo Actualidad Tributaria desde hace 30 años.
Es oportuno recordar algunas apreciaciones suyas acerca del blanqueo de capitales:
-¿Como analiza este proyecto de Ley de Exteriorización de Capitales que envió el Gobierno al Congreso de la Nación?
–Lo veo muy positivo, en particular por lo que esté pasando en el mundo, porque será muy difícil mantener ocultos capitales de residentes en cada uno de los países por el cambio de paradigma a partir del 2017, ya que los distintos organismos fiscales de las naciones que integran la OCDE harán intercambios automáticos de información impositiva. Por esa razón de transparencia fiscal la mayoría de esas instituciones comenzaron a aconsejar a sus gobiernos que den un ultimátum a sus contribuyentes para que regularicen su situación tributaria. La Argentina se ha hecho eco de esto, como lo hizo Europa y muchos otros países de la región.
-¿Quiénes son lo que tienen más posibilidades de exteriorizar capitales?
-Por un lado, están los titulares de cuentas en el exterior; hay argentinos que tienen inmuebles fuera del país; pero también están aquellos que tienen los dólares en el colchón que están fuera del sistema financiero. Hay empresarios que tienen la posibilidad de volver a invertir en la Argentina porque piensan que la situación va a cambiar para bien. Entonces este dinero que tienen oculto aquí o afuera sin declarar se podrá traer al país.
-¿Cree que pueden entrar a la Argentina unos USD 20.000 millones como plantea el Gobierno?
–Esta exteriorización seguramente será notablemente mejor que las dos anteriores que hizo el kirchnerismo. Indudablemente que va a ser mejor y ese monto que se está hablando de USD 20.000 millones es lo que pueden ingresar, pero hay que hacer una distinción muy importante que el impuesto que se va a aplicar es el mismo si queda afuera o entra al país y yo creo que vamos a estar muy por encima de los últimos procesos de exteriorización, porque es un régimen totalmente distinto y porque las condiciones han cambiado para bien.