Las fuertes turbulencias políticas generadas por el hasta ahora frustrado ingreso de Lula en el gabinete y el proceso de impeachment contra Dilma ya empezaron a sentirse en otros ámbitos muy distintos, como el fútbol y el teatro. El domingo 20/03, durante el clásico partido Flamengo-Fluminense, cuando se entonaba el himno nacional en el estadio paulista de Pacaembú, las hinchadas empezaron a gritar “¡Fuera PT!”. Y en Curitiba, donde reside el juez Moro, los rivales del Atlético PR y Coritiba se pusieron de acuerdo para exhibir un gran cartel en el que se leía: “En el país del fútbol, mi ídolo usa traje: Sergio Moro”.
En tanto, en Belo Horizonte, la noche del sábado, durante una improvisación en la obra “Todos los musicales de Chico Buarque en 90 minutos”, el actor y codirector de la pieza, Claudio Botelho, tildó a Dilma y Lula de “ladrones”, lo que despertó una enérgica respuesta de parte del público. De pie, un gran número de espectadores reaccionó a los gritos de “¡No habrá golpe” y el show tuvo que ser cancelado. Al enterarse de lo ocurrido, Buarque, un reconocido simpatizante petista, adelantó que no permitirá que Botelho vuelva a usar sus composiciones.
El jueves pasado (17/03), pocas horas después de que Dilma designó a Lula como jefe de gabinete, varios jueces presentaron medidas cautelares para evitar que entre en funciones, hasta que el asunto llegó al STF. El ex presidente debía comenzar a desempeñar su nuevo cargo hoy (22/03), pero debido a los feriados de Semana Santa el STF no sesionará estos días, y no se espera que el marasmo legal se resuelva hasta la próxima semana, según informa el portal AIM.
Pero el laberinto judicial no termina allí, porque el último esfuerzo legal de Lula por asegurar su designación como jefe de gabinete recibió el pasado lunes 21/03 un nuevo revés. El juez del Supremo Tribunal Federal, Luiz Fachin, se excusó de resolver el pedido de hábeas corpus presentado por la defensa del ex presidente para anular la decisión de otro magistrado de la Corte, Gilmar Mendes, que la semana pasada había suspendido la asunción de Lula como ministro al aducir que se trababa de un “salvoconducto” para garantizarle inmunidad ante la justicia de primera instancia. Fachin señaló que era amigo de uno de los juristas que presentaron el pedido de anulación y ahora la resolución quedará en manos de otra jueza.