En su investigación en la cual indaga las irregularidades y la utilización del “relato setentista” por parte del kirchnerismo para la construcción política y la malversación de fondos, D’Ángelo interpela a Avruj y afirma: “Se pagaron US$2 mil millones de los cuales no rindieron cuentas, Avruj debe demostrar si los pagos realizados por el gobierno kirchnerista fueron o correctos o debe denunciar las irregularidades”, sentenció D’Ángelo.
Según el autor además existe un temor a saltar la barrera de lo “políticamente correcto” pero es necesario transparentar los listados sobre todo por la cantidad de fondos entregados con irregularidades.
En el listado o la cifra que maneja, Avruj hay 23 mil desaparecidos menos que el número mítico de 30 mil. Si bien un desaparecido ya es una desgracia y es condenable 23 mil mentiras por parte de un funcionario público. Es otro despropósito, mucho más cuando cada uno de esos supuestos desaparecidos falsos significaría el pago irregular de cerca de 220 mil dólares del dinero del pueblo argentino”.
Además, D’Ángelo especificó que Avruj “No puede sostener que discutir el número de desaparecidos no colabora a la unión lo uw no colabora es una mentira que se usa para robar dinero publico”.
El autor de “Mentirás a tus muertos”, avaló la tesis sostenida por Graciela Fernández Meijide que también cuestiona el mítico número de los 30 mil desaparecidos.
“Meijide es honesta y cuestionó porque se mentía cuando ya existía el listado oficial”.
Con respecto a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, D’Ángelo dijo “Se debe atener a los listados oficiales, son más de 30 años centralizando denuncias por parte de organismos del estado. Si ella afirma que es esta cifra está mintiendo, es increíble porque hay 23 mil desaparecidos, y si es como ella dice, alguien está ocultando nombres”.
Se incluye así en estos nuevos y tan cuestionables listados a integrantes de organizaciones que para los gobiernos democráticos actuaban por fuera de la ley perpetrando todo tipo de crímenes; también a muertos ejecutados por dictámenes de los tribunales revolucionarios de las organizaciones armadas de izquierda, al igual que a quienes se autoeliminaban ante la inminencia de una detención, cumpliendo órdenes de sus cúpulas, o aquellos que fueron enterrados por sus propios compañeros de lucha. El registro menciona incluso a quienes caían por impericia en el manejo de explosivos, como el caso de una niña de 16 años que pretendía colocar una bomba en una comisaría de Monte Chingolo, cuya identidad sólo pudo establecerse en 2005, aunque en 2006 figuraba aún como desaparecida. Hasta se incluyó a fallecidos en el exterior como Hugo Irurzún, asesinado por la policía paraguaya en una persecución en Asunción, acusado del asesinato del dictador nicaragüense Anastasio Somoza. No menos llamativa, por lo incomprensible, es la inclusión de casos como el de Eduardo Luis Aulet, víctima del clan Puccio en 1983, en un conocido caso de delincuencia común.
Para finalizar sentenció: “Le aconsejaría (a Avruj) que se preocupe porque cada vez es mas y mas complice si no aclara esto y se vuelve un cómplice de estafa al Estado”.