Ahora el panel de expertos convocado por Monsanto presentó sus conclusiones en la reunión anual de la Sociedad de Evaluación de Riesgos (SRA), ante la que afirmó que, utilizando diferentes metodologías, ningún resultado brindó evidencia o un mecanismo potencial para vincular al glifosato con la carcinogénesis humana. Los expertos revisaron todas las áreas evaluadas por la IARC, desde los bioensayos de animales, la genotoxicidad, la exposición y la epidemiología.
El panel afirmó que los bioensayos de animales y las evaluaciones de genotoxicidad de la IARC “presentan deficiencias significativas como: selectividad en la elección de los datos revisados, no haber utilizado toda la información biológica relevante para evaluar la relación con el tratamiento en bioensayos de animales, y no utilizar evaluaciones de ponderación de las pruebas (WOE) que abarquen todos los datos disponibles y la ponderación adecuada”.
Estas conclusiones coinciden con las de la EFSA, que aseguró que “es poco probable que el glifosato represente un riesgo cancerígeno para los humanos”. También guarda concomitancia con la definición de la Agencia Nacional Reguladora del Manejo de Plagas de Canadá, que en abril informó que “el peso total de la evidencia indica que es poco probable que el glifosato represente un riesgo de cáncer”.
Y con la declaración reciente de la EPA estadounidense, estipulando que un conjunto de 55 estudios epidemiológicos “no proporciona pruebas que demuestren que el glifosato cause cáncer".
Los 16 del Panel
1. Gary Williams, New York Medical College, Valhalla, New York;
2. Tom Sorahan, Institute of Occupational and Environmental Medicine, University of Birmingham, Reino Unido;
3. Marilyn Aardema, ex Chief Scientific Officer en Bioreliance Corporation; ex Principal Scientist, Central Product Safety, Procter & Gamble, USA;
4. John Acquavella, profesor del Department of Clinical Epidemiology, Arhaus University, Dinamarca;
5. Sir Colin Berry, profesor emérito de University of London, the Royal London Hospital;
6. David Brusick, ex vice president del Covance Labs Inc.;
7. Michele Burns, profesor asistente de Emergency Medicine, Harvard Medical School; jefe del Program in Medical Toxicology, Boston Children’s Hospital;
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8. Joao Lauro Viana de Camargo, profesor del Department of Pathology, Botucatu Medical School (FMBo), UNESP, Brasil;
9. David Garabrant,profesor emérito en Occupational Medicine and Epidemiology, University of Michigan School of Public Health, USA;
10. Helmut Greim, profesor emérito de Toxicology and Environmental Hygiene, Technical University Munich, Alemania;
11. Larry Kier, consultor toxicológico;
12. David Kirkland, ex Vice President of Scientific and Regulatory Consulting, Covance Laboratories Europe;
13. Gary Marsh, profesor de Epidemiology en University of Pittsburgh; y de Clinical and Translational Science, University of Pittsburgh;
14. Keith Solomon, profesor emérito de School of Environmental Sciences, y director del Centre for Toxicology, University of Guelph, Canada;
15. Douglas Weed, profesor de University of Utah School of Medicine; ex jefe de Office of Preventive Oncology, National Cancer Institute; y ex director del Cancer Prevention Fellowship Program; y
16. Ashley Roberts, senior Vice President de Food and Nutrition Group.
Para prevenir el cáncer
La IARC, en su Código Europeo contra el Cáncer, cofinanciado por la Comisión Europea, ofreció 12 consejos para adoptar estilos de vida saludables y prevenir esa enfermedad:
1. No fumar: La OMS recomienda dejar de lado cualquier tipo de tabaco, ya que el consumo de cigarrillos es la causa directa del 20% de los cánceres que se diagnostican en Europa. Fumar puede provocar la aparición de 16 tipos diferentes de cáncer como el de pulmón, laringe, vejiga urinaria, estómago, esófago o páncreas.
2. Hogar sin humos. El humo de tabaco en el ambiente (conocido también como tabaquismo involuntario o pasivo) puede causar cáncer de pulmón en quienes no fuman (al menos 69 sustancias químicas en el humo de tabaco causan cáncer).
3. Peso saludable: El sobrepeso y la obesidad en general, están asociadas a riesgos mayores de sufrir cáncer de esófago, de pecho, de endometrio, de colon y de recto, de riñón, de páncreas, de tiroides, de vesícula biliar y posiblemente de otros tipos de cáncer.
4. Ejercicio físico: El sedentarismo aumenta el riesgo de cáncer. Por cada dos horas adicionales de inactividad durante la jornada aumentan un 10% las posibilidades de desarrollar cáncer de endometrio (revestimiento del útero) en las mujeres, un 8% de sufrir cáncer intestinal y un 6% de desarrollar cáncer de pulmón.
5. Dieta adecuada: comer muchos cereales integrales, legumbres, verduras y frutas; limitar los alimentos altos en calorías (ricos en azúcar o grasa) y las bebidas azucaradas y, por último, evitar la carne procesada, reduciendo también el consumo de carne roja y de alimentos con alto contenido en sal.
6. Alcohol, lo justo: no consumirlo es mejor para la prevención del cáncer, según la OMS. Tomar alcohol habitualmente aumenta el riesgo de cánceres en la cavidad oral (excluyendo los labios), de faringe (garganta), de laringe, esófago, hígado, seno, de colon y recto.
7. El Sol: la OMS aconseja utilizar siempre protección solar de un nivel adecuado y no usar camas solares ni cabinas de bronceado o lámparas de rayos ultravioleta, puesto que aumentan el riesgo de sufrir cáncer de piel.
8. Trabajo: alrededor del 20% de todos los cánceres son atribuibles al entorno laboral, lo que supone 1,3 millón de muertes cada año. Los cánceres más frecuentes en el lugar de trabajo son: cáncer de pulmón, de piel, mesotelioma y cáncer de vejiga.
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9. Radón: la radiación de niveles naturalmente altos de radón en nuestro hogar. Si es así, aconseja tomar medidas para reducirlo si se trata de niveles altos. Hasta un 14 % de los casos de cáncer de pulmón están provocados por la exposición a este gas cancerígeno en el interior de los edificios.
10. Mujeres: la OMS recomienda amamantar al bebé (la lactancia materna reduce el riesgo de cáncer de la madre) y limitar el uso de la terapia de sustitución hormonal (TRH) ya que aumenta el riesgo de ciertos tipos de cáncer.
11. Hijos: es adecuada la vacunación contra la Hepatitis B (en recién nacidos) y la vacunación contra el Virus del papiloma humano o VPH (para las niñas).
12. Programas y actuaciones: por último, la Organización Mundial de la Salud recomienda formar parte de los programas de cribado del cáncer organizados para Cáncer de intestino (hombres y mujeres), Cáncer de mama (mujeres) y Cáncer de cuello de útero (mujeres). Su objetivo principal es el intercambio de experiencias entre gestores de Programas Poblacionales de Detección Precoz de Cáncer.