"Intentó reciclarse para participar de la nueva etapa que se iniciará con la llegada de Mauricio Macri al poder. Contrarreloj, buscó tejer alianzas con su viejo padrino Enrique "Coti" Nosiglia y ofrecerse como "sherpa" del sensible organismo colonizado por la Cámpora y sembrado de trampas e internas ante la posible llegada del saliente ministro de Seguridad porteño Guillermo Montenegro", señala el portal de noticias.
Sin embargo, Gerardo Young, periodista del Grupo Clarín y especialista del universo SIDE a través de sus libros, desmintió tal dimisión mediante su cuenta en la red social Twitter. "Para los que preguntan, Pocino sigue en la SIDE...", tuiteó Young un rato después de la publicación del artículo.
La presunta renuncia de Pocino se conoció apenas uno días después de que se filtrara que el mismo funcionario de la AFI, Stiuso y el entonces jefe del Ejército, César Milani, mantuvieron un tráfico de llamadas telefónicas apenas 12 horas antes de que se conociera que Alberto Nisman había muerto.
Según publicó el diario Clarín el domingo, el dato corresponde a la división Fraudes Bancarios de la Policía Federal que pidió la fiscal Viviana Fein.
"Esas conversaciones telefónicas fueron descubiertas gracias a que el fiscal federal Carlos Stornelli declaró que habló con Nisman horas antes de su muerte y que su celular tenía llamadas con un teléfono celular a nombre de Silvia Tomalini, la ex mujer de Pocino. Stornelli y Pocino fueron compañeros de estudios en la facultad de Derecho de la UBA y mantienen una relación de amistad", contó el diario.
"Tirando de esa cabo es que se cruzaron los teléfonos de Stiuso, con los de Pocino y con los del ex director de Análisis de la SIDE, Alberto Mazzino, y se descubrió que el segundo tenía comunicaciones con un teléfono a nombre de la Jefatura 2 del Ejército, que usaba Milani, entre otros de jueces, ministros, legisladores y canales de TV", agrega.
Por este informe, Fein citó a Mazzino a ampliar su declaración testimonial a Mazzino para este miércoles 02/12 a fin de que explique el contenido de esas llamadas y a Pocino para el día siguiente, razón por la cual la presidenta Cristina Fernández deberá eximirlo del secreto de Estado. Hasta el jueves, no había decidido nada sobre Milani y Stiuso, quien ahora se encuentra en USA, informó Clarín.
Según cuentan, Pocino se ufanaba de su cercanía con la presidente Cristina Fernández, a quien conoció en tiempos de senadora. El espía supo forjar además una buena relación con Nilda Garré, quien fue ministra de Defensa 1ero y de Seguridad después, a lo largo de los mandatos kirchneristas. Tanto Pocino como Garré serían luego aliados de César Milani.