Por su parte, Enarsa tiene los días contados y seguramente no sobrevivirá a la era K. La petrolera estatal creada por Néstor Kirchner en 2006 jamás tuvo un barril de petróleo en su activo. Se anunció pomposamente que se dedicaría a la explotación de offshore en la Plataforma Continental Argentina, pero lo único que hizo fue dedicarse a la importación de energía, que ni siquiera hizo con transparencia y por eso fue denunciada en la Justicia.
En un Gobierno de Cambiemos, Enarsa no tendrá futuro. De hecho en 2014, diputados de ese espacio: Federico Pinedo, Patricia Bullrich y Laura Alonso denunciaron las multimillonarias compras de gas importado y pidieron la interpelación del ministro de Planificación, Julio De Vido.
El ex ministro de Obras Públicas de Carlos Menem, Roberto Dromi, dijo incluso que las importaciones de gas se hacen con “cláusulas secretas, con claves blindadas y nadie conoce el pliego, ni el precio, ni nada”.
Los legisladores quieren que se investigue si en las compras de gas importado existió un “ delito”. Los diputados del PRO quieren determinar si “los funcionarios y asesores han actuado dentro del cumplimiento de deberes de funcionario público y han realizado negociaciones compatibles con la función pública o si han actuado con desvío de poder en las referidas operaciones”. Quieren ver los contratos de compras de gas desde 2012 -en noviembre de ese año, YPF se hizo cargo de esa tarea, por “mandato” de Enarsa- y los posteriores.
En julio pasado, un día después de haber sido desplazado en la causa Hotesur, donde se investiga a la presidenta Cristina Kirchner y su familia, el juez Claudio Bonadio ordenó, por otro expediente, allanar YPF y oficinas del Ministerio de Planificación, entre ellas Enarsa, por la compra de gas licuado.
En setiembre, el Ministerio de Planificación de Julio De Vido, el ex directorio de Enarsa que encabezaba Exequiel Espinoza y el sindicalista Omar “Caballo” Suárez, del gremio del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y aliado incondicional del Gobierno, quedaron en la mira por el supuesto desvío de fondos a través de la Fundación Azul, que el gremialista creó para la supuesta capacitación de sus afiliados. Dos miembros del gremio SOMU dieron cuenta de los aportes de la empresa estatal Enarsa a la fundación del sindicato.
En tanto, trascendió que en la cúpula directiva de Enarsa predomina una postura cautelosa y abierta a que el balotaje deje como ganador a Macri.
Según Diario Opinión, los funcionarios “devidistas y camporistas” que comparten la conducción de Enarsa han comenzado a abrir el paraguas para no sufrir contratiempos en caso de que el líder de Cambiemos desembarque en la Casa Rosada.
A los directivos de la energética estatal lo que más preocupación les genera es el “relevamiento y la auditoría integral” que prevén llevar adelante los técnicos macristas que responden a Juan José Aranguren sobre el estado y la herencia que dejará la empresa al próximo gobierno.
Los especialistas energéticos de Cambiemos ya dejaron trascender que hay cinco aristas clave de la gestión de Enarsa que van a mirar con lupa: las importaciones de GNL por barco, los costos de operación de las regasificadoras de Bahía Blanca y Escobar donde está involucrada YPF, las últimas adjudicaciones del programa de “energía delivery”, las inversiones en las grandes centrales térmicas y la contratación de generadores móviles.