El proceso judicial Nº 3.017/13, "Báez Lázaro y otro s/encubrimiento y asociación ilícita", iniciado en abril de 2013 por la denuncia de lavado de dinero, asociación ilícita y encubrimiento, provocó zozobra en el mundo K porque Báez fue amigo de Néstor Kirchner y goza de la confianza de Máximo Kirchner, y de su madre, Cristina Fernández de Kirchner, Presidente de todos (y todas).
La difusión del caso logró una enorme repercusión en la pantalla de Canal 13/Grupo Clarín el domingo 14/04/2013, cuando el periodista Jorge Lanata exhibió la filmación de la confesión de Elaskar, quien aseguró que su ex financiera SGI había trabajado para el hijo de la presidenta Cristina Kirchner. “Tengo papeles de Máximo”, afirmó el 16/04/2013 en el departamento 3° A del 4to. piso de la torre ubicada en Juana Manso 590, Puerto Madero. Justo enfrente de ese complejo se encuentran las oficinas de SGI.
No obstante, todos estos dichos fueron negados por el mismo Elaskar, el miércoles 17/04/2013, en el programa del periodista K Rolando Graña, de América 2 (administrado por Daniel Vila, socio de José Luis Manzano, Francisco de Narváez y Eduardo Eurnekian). Horas antes ya se había arrepetido en cámara Fariña. Elaskar dijo: "Utilicé información que vi y me llegó y la aumenté y maximicé. La verdad es que nunca existió lavado de dinero. Mentí y pido perdón".
Él agregó, acerca de su ex empresa: "SGI no era una cueva y no exportaba dinero al exterior. Lo dije porque estaba enojado y soy joven", se justificó.
También él negó conocer a Lázaro Báez y dijo que habló en el programa Periodismo Para Todos como "palanca para negociar", supuestamente el cobro de un dinero que le adeudaban por la venta de SGI.
Después del escándalo, y a diferencia de Fariña, Elaskar supo salir de escena, para recuperar su posibilidad de concretar negocios... en el extranjero.
Todos quieren olvidar. Cuando fue consultado por integrantes de la Bicameral que investiga las 4.040 cuentas de argentinos en la sede del HSBC de Ginebra (Suiza), el superintendente de Entidades Financieras del Banco Central, Germán Feldman, no logró responder si la entidad investigó alguna vez el funcionamiento de la financiera SGI, pese a que Elaskar admitió que se usaba para lavar dinero de Báez.
Aunque nunca ratificó sus dichos en la justicia, SGI merecía una auditoría que el BCRA parece que no concretó.
En tanto, un Reporte de Operaciones Sospechosas (ROS) desde las islas Seychelles, reveló que el estudio JP Damiani & Asociados, propiedad del presidente del club Peñarol, de Montevideo (Uruguay), Juan Pedro Damiani, ordenó la creación de 10 sociedades anónimas implicadas en el caso del dinero vinculado a Báez.
El nexo entre Damiani y Báez sería el italoargentino Marcelo Néstor Ramos, titular de la empresa suiza Helvetic Services Group, la actual dueña de la financiera SGI que, según la 1ra. versión de Elaskar, se usó para sacar del país al menos 50 millones de euros.
También se dijo que las sociedades anónimas implicadas fueron creadas en el estudio panameño Mossack Fonseca. En el “Suspiciuous Activity Report Form” (el nombre en inglés del reporte), la representante del estudio panameño en Seychelles, Helen Ernestó, acreditó que su cliente era aquel estudio uruguayo.
Sin embargo, en definitiva, sucedió lo mismo que con el 'caso Nisman': denuncia, impacto, revuelo... pero más tarde un progreso olvido hasta el archivo del expediente. Acaba de suceder con la denuncia de Alberto Nisman que involucró a Cristina Fernández de Kirchner, y ocurrirá en breve con la muerte dudosa del fiscal especial para el caso AMIA que para la fiscal Viviana Fein, y la expectativa de todo el Mundo K, se suicidó, en uno de los suicidios más curiosos y extravagantes que conozca la historia forense universal.
De todos modos, la Ruta del Dinero K influyó en las elecciones 2013 porque provocó la ola de indignación popular que se reflejó en las urnas con una feroz paliza comicial al Frente para la Victoria.
En cambio, en 2015, la conmoción de la 'causa Nisman' no alcanza tan siquiera a llegar a agosto, cuando sucedan las primarias abiertas simultáneas y obligatorias. La cicatrización del escándalo ha resultado notablemente más veloz. Eficiencia de los K, quizás por tanta experiencia en las denuncias; una frustración para la sociedad que no es K: el crimen no paga en la Argentina contemporánea.