Asimismo, la madre adoptiva indicó que sus hijos están al tanto de la situación y que los padres biológicos tienen siempre las puertas abiertas para visitarlos cuando quieran. A los niños los tiene a su cuidado desde el año 2006. Hace más de una década puso una despensa, en su domicilio, en Santa Catalina Holmberg, pueblo vecino a Río Cuarto, que es su principal ingreso económico.
Según su relato, una pareja con problemas de violencia y adicciones le solía dejar en el almacén a un niño de 2 años. Un día también le dejaron a la hermana, con apenas 16 días. Como tenía fiebre alta, Belén pidió permiso del padre y la llevó al dispensario, donde advirtieron que tenía neumonía y desnutrición. Una médica dio intervención a la Justicia por la situación de abandono de los hermanitos. Enseguida, los vecinos juntaron firmas para que los cuidara Belén, según pudo reconstruir el diario La Voz del Interior.
En 2010, el juez Geuna le otorgó a Belén la guarda provisoria de los niños, exponiendo que “sufrían un maltrato constatado realmente terrible, abandono, desamparo y una desaprensión total de su mamá y su papá que eran vecinos ”.
“Se le otorgó porque había un vínculo preexistente muy intenso. El prejuzgamiento por el tema íntimo de su sexualidad me parece una aberración, tuvimos en cuenta cómo es como persona ”, argumentó en su momento el magistrado.
Belén continuó desde entonces a cargo de los niños. En estos años, el varón tuvo que ser operado tres veces para hacerle una cirugía reconstructiva de una mano por una quemadura que sufrió cuando era bebé.
Ahora, la preocupación de Belén es reunir los 37 mil pesos que debe pagar por aranceles, honorarios y tasas de justicia por el proceso que acaba de cerrar para la adopción plena.