Los empleados de los puestos estaban conmocionados y preocupados por sus fuentes laborales: se estima que miles de personas podrían verse afectadas por este cierre de puestos.
Inicialmente muchos creyeron que se trataba de un operativo ordenado por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), pero rápidamente advirtieron que era mucho más que una inspección impositiva. El desalojo responde a un fallo judicial por la ocupación de la vía pública de esos puestos.
En los alrededores de la feria hay efectivos de Gendarmería y agentes policiales de Lomas de Zamora que llevan adelante las tareas de remoción de los puestos y custodian la zona para prevenir posibles incidentes.
Castillo, que resaltó que en La Salada hay "unas 40.000 bocas de expendio", sostuvo que los puestos desalojados "son parte de la parte ilegal" del predio, y que no tienen nada que ver con la administración privada del lugar.
Además, acusó directamente a la Policía por la proliferación de puestos en ese sector del Camino de la Ribera. "Son grupos que dicen que son de la hinchada de Boca. Acá hay muchas cosas que no están claras, que está todo en la oscuridad. Hay alguien que regentea el tema, habrá visto notas de este domingo de los jefes de calle de la décima de Lomas, que ya no están más, pidiendo coimas para dejar instalar los puestos", señaló.
El administrador del predio agregó que "hasta noviembre, esa parte estaba libre", pero dijo que a partir de ese momento "vino el descontrol y se llenó de puestos".