Miguel Ragone fue el único gobernador constitucional secuestrado y desaparecido por la represión estatal y paraestatal iniciada en la década del 70. Para su núcleo familiar estos años no fueron un destierro a la memoria ni un vivir en el recuerdo. Por eso en el Día de la Memoria las reflexiones de Fernando Pequeño Ragone, uno de sus nietos, giraron en torno de la apropiación de la figura y el legado de Ragone en tiempos de campañas electorales. Pequeño sostiene que necesitan "recogimiento e intimidad en un año duro", también marcado por la realización del segundo juicio en que se busca esclarecer el procedimiento durante los 70 de los aparatos de investigación y de espionaje de la Policía y el Ejército.
¿Qué opina del modo como se conmemora el Día de la Memoria?
Hoy hay una moda de festejar los derechos humanos y la memoria con grandes recitales, invitando a cantantes populares nacionales para reivindicar no sé qué, porque yo ahí no encuentro nada. Me parece que la moda "tinellizada" de festejar la memoria -que surgió en Buenos Aires y acá se copia- es terrible, porque no ayuda a que la gente viva mejor.
¿Qué restablecerán los juicios a los responsables del terrorismo de Estado?
Nos duele una desvirtuación de los juicios y que tiene que ver con el gran aparato que se montó en el Poder Judicial para hacer frente a estos juicios sobre los cuerpos de nuestros desaparecidos. Hoy se sigue sin hacer un trabajo serio y genuino. Cuando uno transita el juicio actual en el Juzgado Federal hay 20 o 25 operadores técnicos entre jueces, fiscales, defensores y demás, frente a cinco familiares de víctimas y represores que somos los que vamos. Pero los juicios, a quiénes benefician actualmente. No tenemos más o menos justicia a través de estos juicios; pero queremos que se trabaje en verdad, que se cite en verdad a los testigos, que se ponga el cuerpo.
¿Esperan de este juicio la verdad jurídica o basta con la verdad histórica?
Se han "tinellizado" los juicios. Se escucha a los testigos, los jueces miran asombrados, los fiscales se enojan y preguntan y parece una película en la que desfilan cuerpos, asesinatos, violaciones y a nadie se inmuta sobre eso, nos hemos acostumbrado a eso. Uno no se puede acostumbrar a la muerte y al dolor, y lo que eso significa políticamente hoy.
¿Cuánto representa hoy el Justicialismo a Miguel Ragone?
El gran pecado de los políticos en Salta es ser populares. Se usa lo popular para apropiarse de las estructuras del Estado y enriquecerse. Nosotros transitamos el ambiente político, porque entendíamos que el abuelo estaba ahí. Hoy, después de diez años, nos dimos cuenta de que el Justicialismo es un partido masacrador de las personas. A mi abuelo lo mataron, pero hay un montón de maneras de matar y de excluir gente. Sigue siendo ese gran partido popular de la gente que necesita de la política, pero últimamente no lo estamos pudiendo encontrar. Es de dos o tres familias. Se habla de discutir ideas, pero no se lo hace. En épocas electorales se cierra, se deciden los candidatos casi a dedo y no se habla, no se discute, no se abre el juego.
¿Cómo se debe recordar a los desaparecidos?
Hombres como Ragone dejaron su vida por un país mejor. Necesitamos vivir en un mundo donde la política sirva para cambiar el mundo y no para que unos pocos se enriquezcan y den dádivas populistas y el Justicialismo es cada vez más así.