En este sentido, indicó que Cristina Fernández “dispuso un nuevo esquema normativo en el funcionamiento de las tareas de Inteligencia”, cuyos agentes estarán “al servicio de la defensa nacional y de la seguridad de los argentinos”.
Del otro lado, la puntana Liliana Negre se refirió al proyecto oficial como parte de una “hipocresía institucional”, dado que “la agenda de la República Argentina es otra”.
“Se piensa que con una ley se va a tapar el magnicidio sufrido por todos los argentinos”, agregó la peronista opositora, al insistir en que “una ley no cambia los hechos”.
Sobre el texto en debate, puntualizó que “no se dice nada respecto de la idoneidad del director y subdirector” de la futura AFI, y también volvió a reclamar que las escuchas telefónicas pasen a manos de la Corte Suprema y no de la Procuración General.
Por su parte, el neuquino Guillermo Pereyra indicó por su parte que “primero habría que investigar la denuncia que tenía preparada el fiscal Nisman y darle prioridad a definir las causas de su muerte”.
En tanto, el jefe del Interbloque Federal, Adolfo Rodríguez Saá, enfatizó que la nueva Ley de Inteligencia “cambia todo pero no cambia nada” porque no ataca “las conductas corruptas de los sistemas de Inteligencia en Argentina, que son conocidas por todos”.