No obstante, a un día de finalizada la Copa Mundial de Fútbol, medios brasileños dieron a conocer que el estadio Mané Garrincha de Brasilia podría ser privatizado por el gobierno del Distrito Federal.
El estadio mundialista Mané Garrincha costó cerca de US$636 millones, y ya recibió más de 1 millón de visitantes desde su reapertura, en mayo de 2013, con una recaudación de casi US$1,5 millón.
La construcción del estadio de Brasilia fue cuestionada en su momento por dudas sobre la sustentabilidad de tamaña inversión para una ciudad que no está en la ruta de los grandes partidos del campeonato de fútbol local.
Las instalaciones son propiedad del Departamento de Deportes, Educación Física y Recreación del Distrito Federal. El estadio cuenta con una instalación de paneles solares que generan 2,5 MW de potencia, abasteciéndolo de energía solar fotovoltaica por el 50% de su demanda energética.
El gasto para la reforma o construcción de los 12 estadios alcanzó los 8.000 millones de reales (unos 3.400 millones de dólares, 2.500 millones de euros), según el Sindicato Nacional de Arquitectura y de la Ingeniería, que realizó el seguimiento mensual de proyectos relacionados con la competición.
Sin embargo, en el Mundial de Alemania 2006 se gastaron 3.600 millones de reales (unos 1.500 millones de dólares, 1.100 millones de euros) para el mismo número de estadios. En Sudáfrica, en 2010, el valor aproximado fue de 3.200 millones de reales (casi 1.400 millones de dólares, cerca de 1.000 millones de euros) para 10 estadios.