Luego del episodio, Le Pen emitió un comunicado en el que calificó el hecho como "un acto de barbarie" y aseguró que la nación francesa "está unida para proclamar su apego visceral a la libertad de información y la libertad de prensa, que han sido evidentemente atacadas".
"El tiempo de la negación, de la hipocresía ya no es posible. El rechazo absoluto del fundamentalismo islámico debe ser proclamado alto y claro por todos los que aprecian la vida y la libertad, los valores más preciados. Mirar las cosas de frente será tomar el camino de una acción eficaz y protectora", señaló en el comunicado.
"En lo que a mí respecta, estoy decidida a asumir esta imperiosa responsabilidad para permitir a Francia defenderse frente a esta guerra que le ha sido declarada", advirtió.
Le Pen aclaró, sin embargo, que "nadie desea que se haga una confusión con respecto de nuestros compatriotas musulmanes apegados a nuestra nación y a sus valores y los que asesinan en nombre del islam".
"Pero este evidente rechazo a confundir las cosas tampoco puede ser la excusa de la inercia o de la negación de la realidad. Éste sería el peor favor que se le pudiera hacer a los franceses, sean cuales sean”, finalizó.