El periodismo crítico no les sirve. Les molesta. A comienzos de año, en FM Identidad, hicimos una llamada al 0-800 de Precios Cuidados con el bloggero Lucas Carrasco. A Jorge Milton Capitanich le molestó e intentó sacarnos del aire a través de su equipo de asesores. La radio nos sostuvo como pudo. Llega fin de año y el gobierno decidió no evidenciar la censura levantando un programa sino quedándose con una emisora entera. Chau FM Identidad. Adiós a un espacio que albergó a periodistas de la talla de Pepe Eliaschev cuando lo dejaron fuera de Radio Nacional o a Jorge Jacobson quien hoy se debe estar masticando bronca en algún lugar del más allá.
FM Identidad no tenía pauta publicitaria del gobierno. Cero. Nuestro espacio, mucho menos. Un solo mes tuvimos pauta de AYSAA pero sacamos al aire a Fernando Braga Menéndez que confesó que elaboraba, el mismo, una "lista de los 40 periodistas que hablan mal del gobierno, de Cristina y del país todos los días" y nos cortaron el chorro de agua. Eran 2000 pesos que sumaban. El gobierno fue por más. Empresarios inescrupulosos que vacían medios de comunicación, críticos editorialistas que hablan de ética y le venden la radio a Szpolski a escondidas, complicidad de opositores que se solidarizan cuando el hecho está consumado, colegas que miran para otro lado porque aún no golpearon a sus puertas, estúpidos que repiten el "por algo será", más voces a los amigos y bronca, mucha bronca.
No se cómo seguirá la historia inmediata de este programa, tampoco sé cómo comenzaremos el 2015 ni donde. El periodismo es la profesión maldita de este país gobernado por el kirchnerismo como si fuese el patio trasero de alguna de las casitas que tiene la señora Presidenta. Se viene otro año electoral, otro año en que "es bueno para hacer negocios" y nosotros no tenemos lugar entre mafiosos. Ni tampoco los queremos tener.