Contrariamente a la posición del Gobierno, la oposición y las consultoras privadas estiman que el índice de precios finalizará el año con una suba no inferior al 35% en promedio.
De hecho, el Gobierno montó el jueves una campaña mediática para convalidar su postura utilizando declaraciones descontextualizadas del economista Miguel Bein (ver nota relacionada).
Además, intenta silenciar voces alternativas, tratando de prohibir la difusión del índice de la oposición en el Congreso (ver nota relacionada).
Si bien Lagarde sostuvo que "aún queda mucho para hacer" en materia de la recomposición de la credibilidad de las estadísticas oficiales (que el FMI había cuestionado) también reconoció que "muchos progresos se han hecho" en ese sentido a partir del trabajo en conjunto realizado entre el organismo y el Gobierno.
La directora del organismo, dijo, en tanto, que espera que en febrero próximo esté concluida una evaluación sobre las estadísticas que el FMI realiza en conjunto con las autoridades argentinas.
En febrero de 2013, el organismo internacional sancionó al país por la falta de credibilidad de los datos sobre inflación que elabora el Indec. En octubre pasado se conoció que mantendrá la condena hasta al menos abril de 2015.
Este año el Gobierno puso en marcha un nuevo índice de precios nacional. En sus primeras estimaciones parecía que se había revertido la escandalosa manipulación de cifras de inflación de años anterior. Pero en los últimos meses volvieron las sospechas sobre la falsificación de datos.