La Gendarmería estaba preparada y esperó a los manifestantes con remolques. En algunos casos, los efectivos notificaron a los conductores la infracción de tránsito que habían cometido y los dejaron circular. En otros, abrieron los autos a la fuerza y detuvo a sus ocupantes. Uno de los vehículos fue arrastrado por los efectivos hacia la banquina y luego remolcado hacia un camión.
Los efectivos tenían la orden de identificar a los protestantes y ordenarles que continúen con la marcha, sin generar complicaciones en el tránsito. Sin embargo algunas personas se negaron a abrir las ventanillas y allí comenzaron los inconvenientes y las detenciones.
El grupo de manifestantes lleva ya cinco días consecutivos de acampe en las puertas de Lear y más de un mes en protesta desde que fueron despedidos operarios de la firma, que fabrica mazos de cables para automotrices.
"Lear se maneja como si se tratara de territorio norteamericano, donde la legislación argentina no rige, violando resoluciones ministeriales y 12 fallos judiciales (que ordenó reincorporar a los empleados)", se quejó a través de un comunicado Rubén Matu, delegado en la empresa. Tras conocerse el cierre temporal, los trabajadores denunciaron ayer que que la firma intenta "vaciar" la autopartista.
Hace diez días, tres personas, entre ellas una embarazada, resultaron heridas y otras tres fueron detenidas, luego de que la policía bonaerense y la Gendarmería Nacional reprimiera una de las protestas de los operarios.
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, aseguró que en el conflicto de Lear "no hay buenos ni malos" y confirmó que la firma decidió cerrar sus puertas "para enfriar la situación".
En diálogo con radio Del Plata, el funcionario dijo que la postura oficial es que la empresa reincorpore a los trabajadores, como lo ordenó la Justicia.