CIUDAD DE MENDOZA (
Los Andes).
Kirchner-procesistas. Los kirchneristas acusaron a casi todos los argentinos no kirchneristas de ser la cría del proceso, de jugar a la restauración golpista. Bastaba la más inocente crítica al gobierno para ser estigmatizado, salvo que uno decidiera pasarse al bando de los buenos, y entonces era perdonado. Sin necesidad de arrepentirse de nada de lo que hicieron, les bastaba con adherir al “modelo” para pasar de villano a héroe.
Mientras a Lilita la acusaban de golpista por haber trabajado en la Justicia del 'Proceso', llenaban de halagos a su propio juez del proceso, Eugenio Zaffaroni, hoy devenido en juez del 'modelo'.
Mientras acusaban de cuasi criminales a todos los que hubieran tenido un puesto en el 'Proceso', ellos tenían su propia funcionaria del proceso, y de la familia, Alicia de Kirchner, quien, además, hoy celebra el Día del Montonero.
Todos los periodistas, por sólo haber trabajado en el 'Proceso' o sólo por trabajar en una empresa que trabajó durante el 'Proceso', tienen sus manos manchadas de sangre, salvo que se hicieran K y entonces, crear un diario 'procesista' y dirigirlo, deviene virtud suficiente para ser nombrado canciller.
El sindicalismo moyanista que antes era 'revolucionario', ahora pasó a ser 'procesista' desde que se alejó del kirchnerismo, mientras que sindicalistas del 'Proceso', en serio, como Gerardo Martínez son defendidos por el gobierno a capa y espada.
Eliminaron las leyes de obediencia debida y punto final, hasta que decidieron hacer las suyas propias y entonces pusieron como autoridad suprema del Ejército a un militar acusado de las mismas cosas con que ellos acusaron y condenaron al resto de los militares del 'Proceso'.
Antes, en dictadura, para sobrevivir en el poder había que jurar por las bases del 'Proceso de Reorganización Nacional' en vez de por la Constitución. Hoy hay que hacerlo por el proyecto nacional y popular en vez de por la Constitución y entonces uno pasa de represor a revolucionario en menos que canta un gallo.
Estatizaciones privatistas. Son estatizaciones porque son propiedades que pasan de manos privadas a estatales, pero son privatistas porque su objetivo es el de beneficiar a los intereses privados que se supone perjudican con la expropiación. Es un fabuloso negocio a mediano plazo para los expropiados.
El ejemplo mayor es el de la expropiación de YPF que, para hacerla más revolucionaria, la vendieron al público como una confiscación, por la cual no pagaríamos nada y en una de esas Repsol debería pagarnos a nosotros. ¿El resultado final? Al año y pico se transó con Repsol por el mismo costo que valía cuando la pasaron a manos estatales más un suculento interés por la payasada estudiantil de simular su confiscación.
O sea, terminarán pagando el 100% de su valor real más el interés por toma. Seguramente lo mismo pasará con todas las otras empresas que reclaman en el Ciadi. Mientras a otras, como a Ciccone, la estatizaron para tapar la corrupción cometida por nada menos que la segunda autoridad institucional de la república.
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De la revolución a la involución. Los 2 primeros años de la segunda gestión de Cristina intentaron ser los más revolucionarios del kirchnerismo. En vez de utilizar el 54% de votos para corregir los desajustes aún corregibles del modelo, decidieron profundizar los errores, para culminar la revolución.
Entonces tomaron Repsol como los leninistas tomaron el palacio del Zar, a lo malvinero.
Inventaron una estratagema para aliarse con Irán, porque se lo pidieron sus socios bolivarianos -Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua- que son los únicos aliados de Irán en el mundo, como también son los únicos aliados de la Argentina en el mundo.
Intentaron cambiar la Constitución republicana por otra populista a fin de re-reelegir a Cristina en nombre de otro dogma ideológico contrapuesto al alberdiano.
Legislaron eliminar la organización de la justicia tal como hoy existe, no para reformarla sino para hacerla enteramente partidaria.
Con el 7D se propusieron finalizar con la prensa “burguesa”, y con toda prensa en general.
Decidieron cerrar definitivamente el país a los estragos de la globalización (dentro de la cual también incluyen al Mercosur) mediante un programa heterodoxo que nos alejara del mundo corrupto y nos hiciera devenir la segunda isla revolucionaria del mundo, bajo la dirección táctica de Moreno y la estratégica de Kicillof, que incluyó control de precios, cierre de importaciones, cepo al dólar, todo a fin de sostener los subsidios que benefician por igual tanto a pobres como a multimillonarios.
Y como en los 2 años 'revolucionarios' no la pegaron en una sola, ahora intentan desandar el camino de la “profundización” diciendo que van a profundizar aún más, pero arreglando con medio mundo. Aunque no tienen ni idea de cómo hacerlo.
La conserva-revolución. La única política a largo plazo del kirchnerismo es el corto plazo, porque se trata de un gobierno estrictamente conservador. Quiere quedarse donde está sin cambiar nada. Por eso inventa un lenguaje revolucionario, a fin de mantener en nombre de un cambio retórico el statu quo actual.
No quieren hacer la 'revolución' porque creen que ya llegaron a ella desde el momento que ellos llegaron al gobierno. Por ende, si ya llegaron, la única profundización que les interesa es hacer todo lo que sea necesario para quedarse en el poder sin que nadie los saque.
Su mayor felicidad es la seguir donde están durante el tiempo más cercano posible a la eternidad. Es una conserva-revolución cuya supuesta existencia depende de conservarlo todo igual.
Los muchachos kirchneristas. Entorno e ideología están alejando brutalmente a Cristina de toda conexión con la realidad. Para alejarse de los peronistas pero siguiendo dentro del peronismo y siendo la persona más representativa del país, decidió gobernar con uno de los grupúsculos más irrepresentativos que existen, capaz de proponer cualquier chifladura por su despiste ideológico.
Apoyarse enteramente en ellos (cosa que Néstor nunca hizo), la llevó a estos últimos dos años del ideologismo más abstracto para tomar las medidas más ridículas. Y ahora, como réplica ante el total fracaso, cae en un pragmatismo peor que el del peronismo más pragmático, como ocurrió con la designación de Milani, la cual horroriza hasta al más oportunista de todos los peronistas: Miguel Ángel Pichetto, el menemista y kirchnerista más consecuente, siempre pa’ lo que guste mandar. Imaginemos de qué debe tratarse el ascenso de Milani para que hasta a gente de esta catadura les dé vergüenza defenderlo.
El miedo no es zonzo. Hay impunidades que surgen del exceso de poder, pero otras provienen del miedo. Hay que tener mucho susto para obligar a la procuradora general de la Nación a echar a un fiscal por haber investigado a Lázaro Báez.
Si no se sintieran culpables y descubiertos, no harían todas las burdas macanas que están haciendo para tapar sus responsabilidades. Cuando echaron a medio Poder Judicial para intentar salvar a Boudou todavía se creían impunes, pero hoy echan a un fiscal porque están paralizados por el miedo. Cambia, todo cambia.
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El mal de la Argentina es la abundancia. Dicen los que saben: “Vaca Muerta nos puede terminar de matar y transformar en un emirato. El problema de la Argentina es más la abundancia que la extensión”. En efecto, si la Argentina continúa viviendo solamente de los recursos naturales seguirá tirando manteca al techo y entonces los que remplacen al kirchnerismo reiterarán ampliado el despilfarro que éste hizo con la soja. La culpa no es tanto de este gobierno sino de una tierra demasiado generosa para habitantes demasiado gastadores.
En busca de las cajas perdidas. Para zafar sin cambiar el kirchnerismo necesita cajas, pero ya no hay adentro, por eso hay que buscar afuera. No es que se haya vuelto de “derecha”. Es que ya no puede estatizar más AFJPs ni saquear más bancos centrales. Ahora lo único que le queda es manguear afuera para seguir durando adentro con las mismas prácticas con las que ya se dilapidaron todo. Lo importante no es ser pro o anti FMI, lo importante es la plata.
Siga el baile, siga el baile. Creer que cuando hay muertos generados por el caos social se debe bailar para no hacerle el juego a los provocadores. Creer que los muertos de derecha son distintos a los de izquierda, los del interior distintos a los del centro, los de diciembre de 2001 distintos a los de diciembre de 2013. Estamos -tal como decía Jauretche- frente a la madre de todas las zonceras, la peor de todas y la que mejor sintetiza una época de degradación, la de bailar sobre el Titanic.
Plasmas para las villas. Hablamos del delirio total de insinuar que si en las villas crecen las antenas de tevé es porque sus habitantes están mejorando su calidad de vida. Lo dijo, juro que lo dijo, aunque usted no lo crea. Sino vuelva al principio de esta nota.
PD: La lista al parecer es interminable, por lo cual si así lo desea, siga completándola usted.