Por el lado del Gobierno Nacional, en los últimos años el gasto creció por encima de lo que aumentaba la presión tributaria y los ingresos fiscales. El Gobierno Nacional “consumió” 5 puntos porcentuales del producto, ya que se pasó de un superávit fiscal de 2.6% (2004) a un déficit de 2.5% (2013) del PBI.
El escenario provincial es similar al nacional, aunque más atenuado. El deterioro fiscal provincial no llega a 2 puntos porcentuales en términos del producto. Las provincias pasaron de un superávit financiero de 1% (2004) a un déficit de 0.5% (2013) del PBI. Es más, en los últimos 2 años se verificó una tenue mejora del resultado fiscal, con un déficit que se redujo de 0.8% (2011) a 0.7% (2012) y 0.5% (2013).
En definitiva, el resultado fiscal se deterioró tanto a nivel nacional como provincial, ya que el aumento del peso relativo del gasto en términos del producto superó al incremento de la presión tributaria. En la esfera nacional el peso relativo del gasto primario en relación al producto se incrementó 15.1 puntos porcentuales, pasando de 16.9% (2002) a 32% (2013). A nivel provincial, el gasto primario subió 5.4 puntos porcentuales, incrementándose de 10.4% (2002) a 15.8% (2013).
A pesar del aumento en la presión tributaria y el incremento del gasto público en los 2 niveles de gobierno, Argentina es uno de los países de la región que menos recursos destina a la inversión pública.
Dentro de un ranking de 17 países evaluados de América Latina, Argentina ocupó el puesto 11 en materia de inversión pública en relación al PBI en 2012.
De acuerdo con las estadísticas de Cepal, la inversión pública en Argentina ascendió a 2.8% del PBI en 2012, ubicándose 6ta. en el ranking de Sudamérica, superada por: Ecuador (10.5%), Bolivia (9.9%), Perú (6.3%), Uruguay (4.4%) y Colombia (4.3%).
Es necesario un nivel de inversión pública superior al 3% del PBI sólo para mantener el inventario de capital invariable. A modo de ejemplo se podría mencionar que para reproducir el proceso de desarrollo de economías asiáticas como ocurrió en Corea del Sur, hace falta mantener ratios de inversión pública producto en torno al 5% del PBI durante varias décadas.
La inversión pública mantiene bajo peso relativo dentro de la estructura del gasto, tanto a nivel nacional como provincial. En el período 2003/2013 la inversión pública promedió 3.6% del gasto primario nacional y 10.9% de las erogaciones primarias provinciales.
Este insuficiente gasto en inversión pública (sobre todo) a nivel nacional queda más expuesto cuando se lo compara con el gasto en subsidios. En 2005 el sector público nacional gastaba lo mismo en inversión pública que en subsidios. Por el contrario, en los últimos 3 años, el gasto en subsidios triplica el gasto en inversión. Puntualmente, en 2013 el gasto en subsidios ascendería a $ 125.000 millones, triplicando la inversión pública nacional de $42.327 millones.
En pocas palabras, el actual nivel de inversión pública en Argentina es insuficiente, no sólo para iniciar un proceso de desarrollo económico sustentable de largo plazo, sino también para mantener el stock de capital constante; por ende no debería sorprendernos el deterioro evidente de los servicios públicos.