Los agradecidos músicos lo visitaron 4 días después de la firma del decreto, que permitió que se llevaran de Uruguay una recaudación más abultada de la que hubieran acumulado luego de desembolsar los impuestos generados en la DGI.
Sonrientes y felices, los músicos liderados por Steven Tyler le regalaron una guitarra autografiada. No era para menos. Con entradas entre mil y diez mil pesos, libres de impuestos, los músicos y todos los que generaron ingresos gracias a su actuación pudieron eludir, en virtud del decreto firmado por el presidente Mujica, el pago de los impuestos a los que son sometidos los habitantes del país.
La exoneración de impuestos es una facultad que acuerda la ley al presidente de la República, actuando conjuntamente con el ministro de Economía y Finanzas. Su utilización genera polémicas, porque se consagran regímenes de excepción, que arrastran siempre una ola de dudas y quejas.
La renuncia a ingresos tributarios tiene el sentido de sacrificar algo hoy, para recibir mañana una cifra superior. Es el caso de la forestación, que tuvo exoneraciones fiscales durante varios años, hasta que se logró consolidar una industria que se ha convertido en una de las principales fuentes de ingresos del país.
¿Cuál es el beneficio colectivo que se deriva de la exoneración tributaria a Aerosmith? No es fácil la respuesta. En el mejor de los casos, miles de fanáticos fueron beneficiados, gracias a ese sacrificio fiscal, por la posibilidad de ver a la banda en Montevideo, ahorrándose los gastos de trasladarse a otro país para ver el espectáculo.
Aún así, permanece la duda sobre la justicia implícita en haber aumentado el lucro de todos los que formaron parte de la cadena que hizo posible el show