ii) el reconocimiento implícito de un supuesto atraso cambiario;
iii) “seguir” la devaluación del real frente al dólar en Brasil;
iv) obtener mayores utilidades, que se transfieren al Tesoro, por diferencia de cambio en el BCRA;
v) aumentar el poder adquisitivo de las retenciones a las exportaciones de la cosecha que falta liquidar;
vi) intentar cerrar la brecha cambiaria frente al dólar paralelo; etc.
Más allá de los motivos que puede haber detrás, está claro que la aceleración del ritmo de devaluación es un cambio en la política cambiaria. De modo que nuestras proyecciones de tipo de cambio oficial para fines de 2013 ($5.95) y de 2014 ($7.31) podrían comenzar a quedar “atrasadas”.
Como ya mencionamos, en Argentina el tipo de cambio oficial no responde a las fuerzas de mercado y es exclusiva consecuencia de la voluntad política del momento.
Luego, para proyectar el tipo de cambio a futuro, no sólo es importante analizar el movimiento de las variables claves del contexto macroeconómico, sino también observar si el cambio de política actual se termina consolidando o no.
Dado que el cambio de política cambiaria es reciente, hemos realizado algunos ejercicios sobre las trayectorias futuras del tipo de cambio nominal bajo diferentes escenarios de política cambiaria. Básicamente hay tres escenarios:
1) Nuestra estimación de principios de año con la “vieja” política cambiaria. Estos números los presentamos sólo para utilizarlos como punto de referencia o comparación porque en realidad han quedado, como ya dijimos, atrasados.
2) Un tipo de cambio futuro que tiene implícito el ritmo de devaluación de agosto’13 mes tras mes y todos los meses en el futuro. O sea, se proyecta un ritmo de devaluación constante a futuro.
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3) Otro tipo de cambio oficial cuyo ritmo de devaluación se acelera mes tras mes y todos los meses. La aceleración de la devaluación que se va aplicando todos los meses está en línea con la aceleración que el ritmo de devaluación tuvo en agosto’13 con respecto a julio’13. O sea, el ritmo de devaluación aumenta mes tras mes.
¿Qué resultado dan los ejercicios para fines de 2013? Si el tipo de cambio se depreciara todos los meses de aquí a fin de año al ritmo de agosto’13, el dólar cotizaría a $6.18 a fines de 2013. Por el contrario, si la aceleración del ritmo de devaluación que se aplicó en agosto’13 se mantuviera mes tras mes hasta fin de año, el dólar cerraría a $6.48 a fines de mes.
Un dólar a $6.18 ó a $6.48 implican un tipo de cambio un 3.9% y un 8.9% más elevado que nuestra estimación original ($5.95) de comienzos de año.
Nuestra estimación original de tipo de cambio oficial ($5.95) implicaba una devaluación del 22% en un contexto de aumento de precios minoristas de 25%, por lo que arrojaba una apreciación del tipo de cambio real del 3% (22%-25%).
Por otra parte, si se mantiene el ritmo de devaluación de agosto o se acelera mes tras mes como lo hizo en agosto se alcanzaría una marginal depreciación o “ganancia” del tipo de cambio real del 2% y 8% respectivamente. Es decir, aun manteniendo o acelerando el ritmo de devaluación los elevados niveles de inflación no permiten significativas ganancias de competitividad vía tipo de cambio real.
Tipos de cambio de cambio oficiales de $6.18 ó de $6.48 implican devaluaciones de 26.6% y 32.8%, respectivamente. Sin embargo, una mayor depreciación del tipo de cambio conduciría a una aceleración de la inflación, que saltaría en torno a 27% o 28% y 30% a 31%; respectivamente.
Con un dólar de $6.18 el tipo de cambio real se apreciaría alrededor de 1% y con un dólar de $6.4 se depreciaría sólo alrededor de 1% a 2%.
En pocas palabras, un tipo de cambio de $6.18 u otro de $6.48 por dólar hacia fines de 2013 no permitirían ganar significativa competitividad vía tipo de cambio real. Es decir, ni mantener el ritmo de devaluación de agosto ni seguir acelerando el ritmo de devaluación conduciría a una solución del problema de competitividad cambiaria.
Se acelera la devaluación pero no se relaja el cepo cambiario: el dólar paralelo y la brecha cambiaria son la manifestación de que los problemas cambiarios continuarán sin resolverse.
Con La implementación del cepo se generó una estrecha relación entre la evolución del tipo de cambio informal (blue) y el tipo de cambio de cobertura con reservas, o sea el valor del dólar informal creció al ritmo de la relación base monetaria/reservas es decir los pesos que el Central emite y los dólares que tiene en su activo.
De nuestra proyección del balance del BCRA (emisión monetaria y uso de reservas) surge que a fin de año habrá 11,7 veces más pesos de base monetaria que stock de reservas en dólares en el Central. De acuerdo con nuestras estimaciones econométricas, la relación entre pesos y dólares implicaría un dólar blue con un piso de $11para fines de diciembre 2013 y comienzos de 2014.
¿Qué resultado dan los ejercicios para fines de 2014? Los resultados son similares a los que arroja el horizonte temporal 2013.
Si se mantiene el ritmo de devaluación de agosto’13 (36% anual) todos los meses hasta diciembre’14, el dólar oficial cerraría a $8.39 a fines del próximo año. Teniendo en cuenta el relevamiento de expectativas de inflación de la Universidad Di Tella que para el próximo año es del 30% anual, se alcanzaría una depreciación o “ganancia” exigua del tipo de cambio real de tan sólo 6%. Sin embargo, dicho relevamiento ha sido efectuado con un dólar más “bajo”, por lo que en realidad se esperaría que la ganancia de competitividad fuera aún menor.
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Si se acelera el ritmo de devaluación mes tras mes, al mismo nivel de agosto’13, el tipo de cambio oficial cerraría a $15.74 a fines de diciembre 2014, lo que implicaría una devaluación del 143% punta a punta para el año. Esta política sería muy riesgosa ya que conduciría a una importante aceleración de la inflación; y además no solucionaría ningún problema.
La prueba de la falta de solución sería la relación base monetaria/ reservas que, sin cambios en la actual política fiscal y monetaria, continuaría deteriorándose hasta $21,1 por cada dólar de reservas en el Central. Debido a la estrecha relación del dólar informal y el cambio de cobertura, nuestra estimación econométrica exhibe que no habría que descartar un dólar blue de $19 hacia fines de 2014.
En resumen, el actual ritmo de devaluación no permite alcanzar ninguna mejora significativa en términos de competitividad precio (de tipo de cambio real) y, aún más importante, tampoco permite solucionar los problemas de fondo del mercado cambiario y los problemas estructurales de nuestra economía.
La dificultad no es el tipo de cambio oficial y su ritmo de devaluación. El problema es la política fiscal, la política monetaria, la política oficial de desendeudamiento y el cepo al dólar, que deterioraran la esfera monetaria de la economía. Sin una esfera monetaria saludable, no puede haber economía real que goce de salud. Sin una política monetaria saludable, no puede haber crecimiento sustentable y generación de empleo genuino.