El Departamento de Estado ha identificado los 9 países que dicen han dado un apoyo explícito a una respuesta militar contra el régimen sirio por el supuesto uso de armas químicas contra la población civil, aunque no se aclaró cuáles de esas naciones participarían de una acción militar: Australia, Albania, Canadá, Dinamarca, Francia, Kosovo, Polonia, Rumanía y Turquía.
Durante un encuentro bilateral, el 1er. ministro de Japón, Shinzo Abe, y Obama estuvieron de acuerdo en que "el uso de armas químicas en ese país no solo es una tragedia sino también una violación de la ley internacional que debe ser tenida en cuenta”. Pero Japón no ingresó a la lista de Obama.
A través de su traductor, Abe ha declarado que su país apoyará los esfuerzos encaminados a “mejorar la situación en el terreno” en Siria. “Es un placer mantener un encuentro bilateral con la ocasión del G-20 y fue muy significativo para ambos mantener una conversación telefónica anterior para discutir la situación en Siria”, dijo muy diplomático Abe.
La reunión de Obama con Abe fue el inicio de 3 encuentros bilaterales que el Presidente estadounidense mantendrá durante la cumbre que se desarrolla en San Petersburgo (Rusia). Para el viernes 06/09 están previstos encuentros con el presidente de Francia, Francois Hollande; y el mandatario chino Xi Jinping.
No está en la agenda que Obama un diálogo a solas con el anfitrión de la cumbre, el presidente ruso Vladimir Putin.
El Kremlin no pierde ocasión para aguijonear a Obama, con mayor o menor sutilidad, allí donde puede dolerle. Aludiendo a la informaciones divulgadas por el ex analista de la CIA y la NSA, Edward Snowden, funcionarios rusos manifestaron que los países del grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), reunidos en San Petersburgo, habían manifestado una “dura y negativa” reacción contra el espionaje del que han sido objeto (por parte de los servicios secretos estadounidenses).
“Putin ve a Obama como un político débil, contradictorio e imprevisible, que desconoce cómo funcionan los mecanismos de la política internacional real”, opinó el analista Konstantin von Eggert. Según él, Putin se sintió engañado por la administración estadounidense en Libia y no quiere que se repita en Siria el modelo aplicado a aquel país del norte de África, cuando una abstención de Moscú en el Consejo de Seguridad permitió la “intervención humanitaria” que acabó con el régimen de Muamar el Gadafi. “Hasta el presidente George Bush parece hoy más claro y comprensible en Moscú que Obama, y desde luego goza de más respeto”, señaló Von Eggert.
Por otra parte, tanto el Ministerio de Defensa como el jefe de la Administración del Kremlin, Serguéi Ivanov, quien también lideró la cartera de Defensa, reaccionaron airadamente ante las acusaciones del Pentágono de haber suministrado armas químicas al régimen sirio de Bachar el Asad.
El viceministro de Defensa, Anatoli Antónov, dijo: “Rusia siempre ha sido y será un socio responsable y previsible y un aliado para prevenir la difusión de armas de destrucción masiva. Siempre hemos cumplido claramente nuestras obligaciones en el campo de la no proliferación de armas nucleares. Somos depositarios del Tratado de no Proliferación y cumplimos nuestras obligaciones derivadas de la Convención de Armas Químicas y la Convención de Armas Biológicas”, manifestó el viceministro.
Ivanov se declaró “sorprendido y conmocionado” por las acusaciones estadounidenses y recordó que él mismo había sido presidente de la comisión gubernamental de controles a la exportación destinados a evitar la proliferación de armas químicas, nucleares y bacteriológicas.
Los 5 mayores países europeos trabajaron para lograr una posición común de “consensos mínimos” en relación a Siria, según manifestó una fuente española en el entorno de la cumbre.
Entre los aliados europeos presentes en la cumbre del G20, Obama cuenta solo con el apoyo de Francia para su acción militar. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el presidente del Consejo, Herman van Rompuy, se expresaron rotundamente por la vía política.
Siria, que de entrada no figuraba en el orden del día del G20, pasó a ser objeto de debate de la cena de los líderes a propuesta del presidente Putin, quien dijo hacerse eco de las peticiones en este sentido de varios de sus colegas. La canciller alemana, Angela Merkel, expresó dudas sobre la posibilidad de llegar a una posición común, según ha informado la agencia Itar-Tass.