Leonardo Boff, el ex franciscano y exponente más visible desde el punto de vista mediático de lo que queda de la Teología de la Liberación, fue el más reciente, cronológicamente hablando, que pidió un Concilio Vaticano III, al cumplirse 50 años años de la muerte de Juan XXIII: "Las categorías del Vaticano II ya no son suficientes para dar cuenta de la nueva realidad".
Según Boff, debería tratarse de un Concilio de todo el mundo cristiano, y debería "identificar el tipo de colaboración que podemos ofrecer en la línea de una nueva consciencia del respeto, de la veneración, del cuidado de todos los exosistemas".
A principios de los posmodernos años '90, volvió a la carga, incluida la agenda, desde la revista también estadounidense Catholic World Report, el historiador inglés Paul Johnson.
Y desde Italia el filósofo y político Rocco Buttiglione, amigo de Juan Pablo II (teórico del movimiento católico Comunión y Liberación), quien en una entrevista había aludido a la preparación de "materiales para un nuevo gran concilio".
Adhirió el obispo austríaco ultraconservador Kurt Krenn.
El Vaticano III propiciado por los wojtylianos más ortodoxos era disciplinar a los 'progresistas'.
El cardenal Joseph Ratzinger, por entonces guardián de la Doctrina de la Fe, indicó que la idea era "completamente prematura porque el concilio siempre es un gran empeño, que bloquea durante determinado periodo la vida normal de la Iglesia”.
En 1999 volvió a la carga el cardenal Carlo Maria Martini, arzobispo de Milán, quien solicitó "un instrumento colegial más universal y autorizado" , una asamblea para afrontar "con libertad" problemas tales como la falta de sacerdotes, la posición de la mujer en la Iglesia Católica, los ministerios, la sexualidad, la disciplina del matrimonio, la práctica penitencial, las relaciones ecuménicas.
Juan Pablo II no estuvo de acuerdo.
Del Vaticano III quedó pendiente el “Apostolicam actuositatem”, sobre el papel de los laicos, a causa del clericalismo que recuperó vigor con Juan Pablo II, aunque no resolvió los graves problemas que padece el catolicismo, tal como lo ha comprendido el papa Bergoglio, que considera a ese clericalismo un grave impedimento para 'encender la fe'.
¿Por qué aparece en la agenda de temas que se deslizan por el Vaticano un Concilio III?