> Aumentó el contrabando, a casi el 30% del mercado de cigarrillos uruguayo. El motivo: el extremo aumento de impuestos, la leyenda sanitaria exagerada y la censura a la venta de productos: sólo se puede vender un producto por marca, entre otras medidas. Por supuesto que hay desempleo en el sector industrial y menor recaudación fiscal de parte del Estado uruguayo, algo que podría compensarse con menor gasto sanitario en el tratamiento de cáncer de pulmón y otros males propios del tabaco. Pero también hay posibles consecuencias de la falta de calidad de los productos contrabandeados.
> Se marchó BAT (British American Tobacco) de Uruguay.
> PMI (Philip Morris International) cerró su planta en Uruguay.
En tanto, Uruguay, con una demanda internacional contra la que está litigando (con el apoyo financiero de la fundación de Michael Bloomberg, alcalde de New York City, que rechaza el consumo de tabaco), propuso despenalizar el consumo de marihuana.
O sea tabaco no pero marihuana sí.
El planteo es ridículo, por donde se lo evalúe.
Y demuestra las inconsistencias que comienzan a controlar amplios sectores del Frente Amplio. En el tema de la marihuana ni siquiera le importó que le informaran el rechazo de la mayoría de la opinión pública.
Empatada la votación, Darío Pérez, legislador del oficialismo, anunció su decisión de votar en forma afirmativa, lo que enviará el proyecto hacia el Senado, buscando la sanción respectiva.
Darío Pérez manifestó que coincidía con el 85% del proyecto final y que acompañaría lo resuelto por el Frente Amplio.
En la bancada oficialista más de un legislador, el caso de Doreen Ibarra, tampoco compartió la iniciativa pero la aprobó por disciplina partidaria.
Los partidos de la oposición anunciaron que rechazban el proyecto porque lejos de atenuar el consumo, lo estimulará. No ayudará a la prevención de la drogadependencia.
Por el Partido Nacional, el diputado Gerardo Amarilla dijo que hay que entender que la política de represión y prohibición del consumo no ha dado resultados. “Hoy el costo de un cigarrillo de marihuana está en los $ 40 (pesos uruguayos), una de pasta-base en los $ 90 y una dosis de cocaína anda en los $ 800 o $ 900. Haciendo una evaluación generosa del volumen del cannabis, en el mejor de los casos esta norma pretende incursionar en el 12% del negocio”, dijo Amarilla. “Estamos ensayando, dando un mensaje confuso a la sociedad”, añadió.
El legislador advirtió sobre los riesgos para el consumidor de marihuana de caer en depresión o del desarrollo de otras enfermedades como esquizofrenia y distintos tipos de cáncer. “El problema no es quién vende o quién produce, sino que el problema es que consume mucha gente”, dijo Amarilla.
El diputado colorado Richard Sander, por su parte, recordó que la mayoría de la población está en contra de legalizar la droga. “Esta iniciativa va en contra del fin que persigue, afirmó Sander, que advirtió que "no se puede improvisar sobre el tema salud. La oferta de camas es absolutamente insuficiente. Va a haber problemas".