Con el avión en destino, se apresuró para bajar primero y evitar cruzarse con el resto del pasaje. Aceleró su paso, pero el intento fue en vano.
En la puerta de la manga esperaba a todos los pasajeros un tren interno para recorrer los casi mil metros que separan el acceso de la oficina para hacer los trámites migratorios.
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Ahí comenzaron los abucheos y alusiones a su fallida entrevista con la televisión griega. Pero las más desafiantes fueron dos señoras que lo increparon por no viajar en la estatal Aerolíneas Argentinas, donde supuestamente tenían que viajar de manera obligada los funcionarios.
Lorenzino se mantuvo inmóvil ante las muestras de rechazo, no respondió y mantuvo la mirada anclada en el piso.
El 21/05 a través de una resolución administrativa, el Gobierno de Cristina Fernández especificó los casos en que los entes oficiales podrán saltarse la prohibición de utilizar otras compañías aéreas para los vuelos de sus funcionarios.
No podrán evitarla mientras el pasaje no supere en más de un 20% el valor que ofrece la aerolínea estatal e invita al Congreso de la Nación y al Poder Judicial a tomar medidas similares para favorecer las operaciones de la (deficitaria) aerolínea del Estado.