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Sobre los pianistas en el quilombo

Profesión en crisis permanente, probablemente porque sea cierto de que ocurre en un "caos creativo" (frase de Marcos Cytrynblum en la vieja 'cuadra' de Clarín para explicar que él controlaba el aquelarre), el periodismo atraviesa un momento muy particular: ocupa espacios que no le pertenecen. Le ha quitado una porción al Poder Judicial, otro poco a la política partidaria, otro poco a las organizaciones tanto gubernamentales como no gubernamentales... y todo en días de una estanflación sin horizonte final, con cambios tecnológicos constantes y una degradación educativa importante. Días para reflexionar antes que festejar. Y también para recordar antes que aventurar. Raúl Acosta, 'el Bigote' eligió esto último, y envió una remembranza al correr de la pluma:
por RAÚL ACOSTA
 
ROSARIO (Especial para Urgente24). Una de las mas perfectas frases hechas es aquella que mentía: te escribo al correr de la pluma....  Sin pensar. Como sale. El Día del Periodista me encuentra trabajando, pero este país no es aquel, esta profesión no es aquella y es cierto lo de Pablo Neruda: nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
 
Blanco se llamaba el chofer de Juan Petrone, acaso el más fenomenal secretario de redacción de Argentina. Despiadado, cruel, cínico, el chofer ve por el espejo que Juan se persigna cuando el auto, por el tránsito, queda frenado delante de una iglesia:
 
-Para que te persignás, Juan, si sos ateo?
 
Juan pegó el respingo habitual por su gordura:
 
-Nunca sabés cuando te estan mirando estos hijos de puta.
 
Joaquín Gianuzzi, fenomenal poeta perdido en los devaneos de los que entienden la poesía como moda. Giannuzzi está en el mismo espacio de Juan Gelman, Horacio Sala, Mario Trejo, Raúl González Tuñón. Trabajé con él en Así. Un millon de ejemplares semanales en tres ediciones. Otros años aquellos.
 
-Joaquín, ¿es cierta la frase de Arlt?
 
Sonreía Joaquín, nunca supe si la dijo en Crítica, y si Joaquín fue testigo, pero bien vale la pena repetirla. Aporreando su máquina se encontraba Roberto Arlt, y un jovencito, acaso un colado impertinente, habituales en las redacciones, le preguntó si era periodista:
 
-No, pibe, soy pianista en un quilombo.
 
Juan decía:
 
-Bueno, nene, vamos, que mañana hay revancha.
 
Joaquín decía:
 
-Leé a los rusos, el resto no tiene importancia.
 
En su libro más profundo, Violín Obligado, él tiene citas estupendas. Aconsejo la lectura de sus poemas.
 
Luis Mas fue entrevistar a Félix Laiño, no lo conocía bien y preguntó: 
 
-¿Usted es Laiño? 
 
-No, fíjese, llevo y traigo tinta a las máquinas... (llevaba un frasco de tinta y se escondió en eso para una metáfora buenísima. Llevaba tinta a las máquinas. Papel y tinta. ¿Qué más...?).
 
Gary Vila Ortiz, el Gary al que tanto le deben muchos noveles periodistas rosarinos, una suerte de Adolfo Bioy Casares del interior que prestó libros, poesías, música, piano y consejos, sostiene, en su castellano mordido: -No hay que ser tan buro parea ser perdiostas. Y no hay objetividad ni siquiera en el precio de los shortorn. El kilo vivo también es un negocio.
 
Gary aún me dice: -Esto es siempre empezar. Este es un againmente, Bigo. (Castellanizador del inglés: de again inventaba el againmente).
 
Con un peso yo debía pagarme el colectivo hasta la cancha, en aquella década del 1950 al 1960. Tomar las formaciones de los equipos, pedir el teléfono y dictarlo a la radio. Al final avisar el resultado del partido, tomar otro colectivo (10 de ida, 10 de vuelta) y llegar al programa deportivo para que el que hablaba al aire me preguntase si habia sido bueno o malo. Indefectiblemente decía...en un partido parejo....
 
El más importante actualizador (permítanme el neologismo) del periodismo fue Néstor Kirchchner.
 
En el resto del mundo el periodista toma partido, lo tiene al empezar, lo mantiene. Después de su pelea económica con Clarín, todos tenemos partido, acaso como decía Gabriel Celaya: partido hasta mancharse.
 
Kirchner se sacó la careta y obligó al juego a la descubierta.
 
Kirchner y los Redondos: todo preso es político.
 
Desde Rosario se ve clara una circunstancia: el último tonto murió en la batalla de Pavón.
 
Saludos a Tinelli, Mirtha y Susana. y a todos los que laburan a la siesta en un programa panóptico y multiorgásmico. Esa es la realidad que nos invade. Y Cristina, claro.

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