La denuncia recayó en el juez federal Sergio Torres, con intervención del fiscal federal Carlos Stornelli.
Organizaciones de derechos humanos y sociales, convocados por la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), denunciaron que el agente Américo Alejandro Balbuena se había infiltrado en la agencia de información alternativa Rodolfo Walsh.
"Desde el ejercicio de la actividad periodística, Balbuena estableció vínculos de confianza, y hasta amistad, con cientos de luchadores del campo popular con fines de socavar a las organizaciones", remarcó la agencia Walsh, que convocó a una marcha mañana, a las 17.30, desde Avenida de Mayo y 9 de julio hasta la Plaza de Mayo, con la Consigna "Basta de represión, espionaje y criminalización de la protesta la pobreza".
Y señaló que en las supuestas tareas de espionaje, el uniformado "obtuvo ilegalmente información de distintas organizaciones políticas, sindicales, sociales, estudiantiles y de derechos humanos".
La Agencia denunció que "Américo Alejandro Balbuena, oficial de Inteligencia de la Policía Federal ingresó a la agencia en 2002 -bajo el gobierno de (Eduardo) Duhalde-, pero se mantuvo durante toda la década kirchnerista". Y agregó que hasta hace pocos días, "fue responsable de la agenda de actividades políticas, lo que le permitió tener el mapa del movimiento popular".
Hace dos semanas, y cuando saltó este escándalo, la ministro Garré pasó a "disponibilidad preventiva" a Balbuena, luego de que la entidad de la Red Nacional de Medios Alternativos denunció tareas de espionaje en el ámbito laboral.
Según un comunicado oficial, la ministra recogió la "inquietud manifestada" y reiteró que "las unidades de las Fuerzas Policiales y de Seguridad encargadas de reunir la información necesaria para disponer procedimientos para la protección de los ciudadanos, deben ajustarse en todos los casos a lo indica la ley".