Sin ese beneficio la pobreza y la indigencia entre los menores llegarían a 42,9 y a 15,9%. No son datos decisivos ya que el informe señala que el pago de planes sociales representa, en promedio, solo el 26,9% de los ingresos en hogares indigentes y el 16,2% en el caso de familias pobres.
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A su vez, estas mejoras sociales mediante transferencias refleja la existencia de un déficit grande en materia de autonomía económica de los hogares.
"Las mejoras alcanzadas en el nivel de vida y bienestar de los hogares con niños y adolescentes menores de 18 años a través de la asistencia pública, aunque por demás imprescindibles, están lejos de ser una plataforma para la inclusión social", se destaca.
Según Agustín Salvia, investigador jefe del observatorio de la UCA consultado por el diario La Nación, la AUH brinda una seguridad alimentaria mínima para las familias, pero de ninguna manera puede ser pensada como una vía para la salida de la pobreza.
Según la UCA, el 26,9% de todos los habitantes de la Argentina son pobres, en tanto que la indigencia afecta la vida de 5,8% de las personas.
En tanto, para el Gobierno, la pobreza y la indigencia afectan apenas al 5,4 y al 1,4% de los habitantes de la Argentina.
Y la última cifra de la CTA oficialista de Hugo Yasky se quedó casi en un punto intermedio. Según el Centro de estudios CIFRA un %20 de los argentinos es pobre. El instituto que integran distintos economistas heterodoxos también calculó que una familia necesitaba ganar el año pasado al menos $2.997 para no ser pobre y $1.381 para no caer en la indigencia.