Rosen ejerce como corresponsal jefe en Washington para el canal conservador Fox News, que emitió un comunicado respaldando al periodista y denunciando la actuación de la Casa Blanca. "Nos escandaliza saber que James Rosen fue designado cómplice criminal por hacer su trabajo como reportero en una orden judicial", afirma el canal. "Defendemos inequívocamente su derecho a operar como miembro de lo que hasta ahora se ha conocido como la prensa libre".
La historia la desveló este lunes el 'The Washington Post' y es el segundo caso de espionaje a periodistas en el que se ve envuelta la Casa Blanca en tan sólo unos días. Los responsables de la agencia AP denunciaron recientemente que el Gobierno había accedido al registro de llamadas de varios de sus periodistas para destapar la identidad de las fuentes de una historia sobre un complot terrorista en mayo de 2012. El brazo ejecutor en ambos casos fue el fiscal Ronald Machen. Pero detrás estaba la voluntad política del Gobierno de Barack Obama de perseguir a quienes filtren secretos oficiales y utilizar cualquier medio posible para descubrir su identidad.
El caso de Rosen es aún más grave que el de los periodistas de AP. No sólo porque la orden judicial le acusa de cometer un delito en el ejercicio de su trabajo. También por el alcance del espionaje al que le sometió el FBI, que usó su credencial para averiguar el horario exacto de sus visitas al Departamento de Estado y examinó el contenido de varias de sus cuentas de correo electrónico.
Petición a Google
El FBI se dirigió a Google por primera vez en octubre de 2009 con una orden judicial que solicitaba a la empresa que preservara los emails de Rosen aunque éste los borrara de su perfil de correo electrónico. Los agentes renovaron la orden en dos ocasiones y emitieron en mayo de 2010 una segunda orden que solicitaba a Google entregar todos los correos enviados y recibidos por Rosen el 10 y el 11 de junio de 2009 y cualquier intercambio con su fuente Stephen Jin-Woo Kim.
Una portavoz de Google declinó este lunes 20/05 hacer cualquier comentario a la web Mashable. Pero las solicitudes del Gobierno a la empresa californiana se han disparado en los últimos años y las cifras indican que Google ha entregado datos de sus usuarios en la inmensa mayoría de los casos.
El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, optó este lunes por no hacer ningún comentario sobre el asunto y afirmó que se había enterado de lo ocurrido por el 'The Washington Post'. El Departamento de Justicia, cuyo responsable es el fiscal general Eric Holder, emitió un comunicado en el que recordó que el fiscal Machen siguió procedimientos legales durante su actuación.
El espionaje sobre Rosen suscitó la cólera de varios corresponsales políticos de Washington DC, que lo percibieron como un ataque a su trabajo y a sus fuentes. Así lo definió también el abogado Charles Tobin, que ejerce la defensa en el caso de la agencia AP y que advertía este lunes del peligro que suponen episodios como este para la libertad de información: "Órdenes judiciales así tienen un efecto paralizador sobre el flujo de información libre hacia los ciudadanos. Es un camino muy peligroso".