"A medida que entramos en el periodo de transición es esencial que yo pueda conservar la confianza del príncipe. Y es muy difícil hacerlo cuando mis mensajes son reenviados a todo el circuito y cuando parece que hay una falta de discreción total en determinadas misiones". El cabreo monumental de Wells Stabler (embajador de EEUU en Madrid entre 1975 y 1978) era comprensible. El 5 de noviembre de 1975 el príncipe Juan Carlos le había desvelado cuáles iban a ser los siguientes movimientos de Franco con respecto al Sáhara justo cuando las relaciones con Marruecos atravesaban un momento crítico y el caudillo estaba a punto de morir.
Stabler envió el correspondiente informe al Departamento de Estado dirigido por Henry Kissinger. Cinco días después, descubrió que las confidencias del Borbón habían llegado hasta la embajada estadounidense en Rabat, que el encargado de la legación las había transmitido a su homólogo francés en la capital marroquí y que éste último hizo lo propio a través de un telegrama a la embajada de Francia en Madrid, lo que, de alguna manera, podía hacer peligrar su impagable cercanía con el aspirante a rey.
¿Qué hacía el príncipe Juan Carlos revelando los planes de España a una potencia extranjera que jugó un papel clave y no precisamente neutral en el conflicto por el Sáhara? WikiLeaks ha compilado 1,7 millones de cables diplomáticos de EEUU entre 1973 y 1976 hoy ya desclasificados aunque difícilmente accesibles a toda la opinión pública. Y los ha organizado en una base de datos que, junto con el Cablegate filtrado en 2010, pretende ser la mayor biblioteca diplomática jamás creada.
Público ha tenido acceso a todos esos documentos correspondientes a la era Kissinger en exclusiva para los medios españoles y de su análisis se puede afirmar que el heredero del dictador se convirtió en aquel momento crucial de la historia de España en el mejor informador de EEUU con la esperanza de que con su lealtad se ganaría el respaldo de Washington tras la muerte de Franco.
Franco debe renunciar
La respuesta de Kissinger a las quejas de Stabler da una idea de lo importante que era Juan Carlos para los intereses estadounidenses: "Estamos de acuerdo en que tus contactos con el príncipe deben ser tratados con la mayor discreción. Estos informes tienen un grandísimo valor para EEUU y haremos lo que esté en nuestra mano para asegurarnos de que en el futuro se manejen de manera apropiada". En otro mensaje, el secretario de Estado prohibió a sus embajadores en Marruecos, Mauritania y Argelia difundir "un material tan sensible que puede poner en peligro el acceso a la fuente".
Las confidencias de Juan Carlos sobre el Sáhara pueden quedar como una simple anécdota comparado con lo que había sucedido tres semanas antes. El 16 de octubre Franco sufrió una crisis cardíaca que le dejó al borde de la muerte. De hecho, la embajada de Madrid llegó a dar por fallecido al dictador durante varias horas el día 21: "Nos han llegado varias informaciones, aún por confirmar, de que Franco ha muerto". Según explica el historiador Charles Powel en su libro El amigo americano (Galaxia Guttemberg, 2011) no fue Stabler el que envió el cable sino su agregado de Defensa, que pretendía "poder atribuirse la primicia de la noticia".
El príncipe jugó un papel esencial en las comunicaciones con EEUU esos días. Y el 23 envió a ver a Stabler a su confidente José María de Areilza, conde de Motrico y futuro ministro de Exteriores, para darle un parte pormenorizado de la evolución clínica del caudillo y comunicarle el plan que había trazado con el marqués de Villaverde, yerno y médico de Franco, para conseguir que firmara su renuncia antes de que falleciera.
El Borbón, impaciente por arrebatar el poder a Franco por si las cosas se complicaban pese a que en 1969 había sido designado su sucesor, llegó incluso a pedir ayuda a Stabler para que convenciera al presidente, Carlos Arias Navarro, de la necesidad de que el caudillo le traspasara los poderes antes de morir. El segundo de a bordo de Kissinger, Arthur A. Hartman, dio su visto bueno a la propuesta pero el secretario de Estado prohibió a Stabler categóricamente que intercediera porque no estaba por la labor de que se le relacionara con el intento de derrocar al dictador: "No estás -repito- no estás autorizado a mediar con Arias en este momento".
EEUU sí preparó toda una batería de mensajes de condolencia y felicitaciones al príncipe que un mes más tarde emplearía tras la muerte, esta vez oficial, de Franco.
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Cortejo continuo
Los contactos con el príncipe habían sido regulares en 1974 cuando Horacio Rivero era el embajador en Madrid, sobre todo a partir de julio, cuando Franco sufre una recaída y se ve obligado a ceder por primera vez de manera temporal el mando a Juan Carlos.
Se intensifican notablemente en 1975 con Stabler a medida que crecen los rumores sobre el deterioro del estado de salud del dictador. En este año hay documentadas más de una decena de conversaciones telefónicas o reuniones formales e informales. La base militar de Torrejón, unas vacaciones en Palma de Mallorca o un encuentro en España con estudiantes del National War College, eran la ocasión perfecta para que el príncipe se explayara con Stabler sobre el humor de los oficiales de las Fuerzas Armadas, la debilidad de Arias Navarro, las perspectivas de su llegada al trono, el Partido Comunista, la ultraderecha, el estado de forma de Franco, las relaciones con Francia y Portugal, o sus viajes a Oriente Medio en busca de acuerdos petroleros.
El cortejo se complementaba con cartas de los presidentes, Richard Nixon y Gerald Ford, y de Kissinger, a quienes vio en varias ocasiones durante sus visitas oficiales, felicitaciones de cumpleaños y hasta invitaciones de la Nasa para presenciar el lanzamiento de la misión del Apolo-Soyuz.
La preocupación de Juan Carlos por tener el beneplácito de Washington a toda costa era, sin embargo, un asunto que sólo le ocupaba a él ya que EEUU tenía bien claro que el futuro rey era su único candidato para controlar España.
Democracia no, bases militares sí
El 4 de noviembre de 1975 Stabler envió a Kissinger un informe general del panorama que se abriría en el país con la transición en el que subrayaba que "la desaparición de Franco allana el camino para una era más esperanzadora, pero la desaparición de Juan Carlos abriría las puertas a una lucha de poder donde los comunistas y los extremistas de todos los colores jugarían un papel determinante".
"El interés de EEUU reside en empujar a Juan Carlos a que dé un giro gradual, pero de manera decidida y no demasiado lenta, hacia la democratización"Por ello, "está claro que el interés de EEUU reside en empujar a Juan Carlos a que dé un giro gradual, pero de manera decidida y no demasiado lenta, hacia la democratización. Debemos darle el apoyo que él claramente está pidiendo a EEUU", continuaba Stabler. Kissinger respondió que EEUU "jugará un papel estabilizador y de apoyo en este proceso y se mostrará contrario a cualquier tipo de presión para que los cambios se produzcan de una manera más rápida".
Si Juan Carlos pensó en algún momento que Washington estaría de su lado porque le preocupaba la democratización de España pecaba de ingenuo. A finales de 1975 vencía el acuerdo sobre las bases militares estadounidenses en España. El régimen había torpedeado las negociaciones bajo la premisa de que las instalaciones se usaban para proteger de la amenaza comunista a los países de la OTAN, no sólo a EEUU. Por tanto, si España no formaba parte de la Alianza, a lo que se oponían la mayor parte de los países precisamente por ser una dictadura, entonces los marines tendrían que hacer las maletas.
El príncipe y la transición abrían una puerta vital para Washington, que podría convencer más fácilmente a sus aliados de la OTAN de la necesidad imperiosa de acoger a España por ser la puerta al Mediterráneo. Y así fue. En un cable marcado como ‘Secreto' el 5 de noviembre Kissinger ordenaba a su embajador ante la Alianza reactivar las gestiones: "Es muy importante hacer énfasis en las posibilidades que se abren ahora para Occidente para alentar la moderación y las instituciones democráticas en la vida política española".
Madrid y Washington firmaron el Tratado de Amistad y Cooperación en 1976 ya con Juan Carlos como rey renovando el acuerdo sobre las bases. España no entraría en la OTAN hasta 1982.
# Vaticano
El Vaticano defendió al régimen chileno de Augusto Pinochet negando las represiones denunciadas, a las que tachó de “propaganda comunista", demuestra la documentación difundida por WikiLeaks.
Uno de los cables secretos, fechados en 1973, revela cómo el N°2 del entonces papa Pablo VI apoyaba en nombre del pontífice el golpe de Estado en Chile,
según el diario italiano 'La Repubblica', uno de los medios internacionales que participan en las publicaciones de WikiLeaks.
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Tras el golpe de Estado contra Salvador Allende, el sustituto del secretario de Estado del Vaticano, Giovanni Benelli, “tildó de exagerada la cobertura de los acontecimientos en Chile como posiblemente el mayor éxito de la propaganda comunista”, el diario italiano citó el informe de la Embajada de USA en Roma, en un cable clasificado como “secreto”.
Aunque admitió que hubo algún derramamiento de sangre en Chile, citó a la Nunciatura en Santiago, al cardenal Silva y al Episcopado chileno diciendo que la Junta estaba haciendo todo lo posible para rectificar la situación y que los informes mediáticos “que hablan de una represión brutal no tienen fundamento”.
Lamentó que pese a los esfuerzos de la Santa Sede, “la propaganda izquierdista ha tenido un éxito notable, incluso con algunos de los cardenales más conservadores y con prelados que parecen incapaces de considerar la situación con objetividad”.
En el cable del 18/10/1973, monseñor Giovanni Benelli aparece así:
"Benelli tildó de exagerada la cobertura de los acontecimientos (en Chile) como posiblemente el mayor éxito de la propaganda comunista, y subrayó el hecho de que incluso los círculos moderados y conservadores parecían muy dispuestos a creer las mentiras más burdas sobre los excesos de la Junta chilena", de acuerdo al informe de la Embajada de USA en Roma, en un cable clasificado como secreto y con el código "Exdis", que implica máxima reserva.
El documento agrega que "al darse cuenta de que la caída de Allende era uno de los mayores reveses para la causa comunista, dijo Benelli (...) las fuerzas izquierdistas han minimizado ampliamente los daños al convencer al mundo de que la caída de Allende fue debida exclusivamente a fuerzas fascistas y externas, en vez de a los fallos de su propia gestión política, como realmente ocurrió. Benelli expresó sus temores de que el éxito de esta campaña de propaganda comunista pueda influir en los medios de comunicación del mundo libre en el futuro".
El cable, dado a conocer por medios que colaboran con Wikileaks como el español Público.es y el italiano La República, señala además que "como es natural, desafortunadamente, tras un golpe de Estado, hay que admitir que ha habido algún derramamiento de sangre en las operaciones de limpieza en Chile, pero la Nunciatura en Santiago, el cardenal Silva y el Episcopado chileno en general han asegurado al Papa Pablo que la Junta está haciendo todo lo posible para que la situación vuelva a la normalidad y que las historias de los medios internacionales que hablan de una represión brutal no tienen fundamento".
Benelli indicó además que no se podía poner en duda "la validez ni la sinceridad de la interpretación del cardenal Silva" porque, en su opinión el sacerdote, era "uno de los más destacados progresistas dentro de la Iglesia".
El documento señala que Benelli reconoció que "el Papa ha estado bajo dura presión interna en la Iglesia, especialmente desde Francia, para hablar contra los excesos de la Junta" de Pinochet. Y que "pese a los esfuerzos del Vaticano, la propaganda izquierdista ha tenido un éxito notable incluso con algunos de los cardenales más conservadores y con prelados que parecen incapaces de considerar la situación con objetividad. El resultado es que los izquierdistas han logrado crear una situación en la que el Papa sería atacado por los moderados si defiende la verdad en Chile".
El informe secreto de la Embajada de USA ante el Vaticano termina señalando que el Papa no podrá recibir a Isabel Allende. "El Vaticano informó la semana pasada a un intermediario izquierdista de que el Papa no podría recibir a Isabel Allende, y Benelli cuenta con que esto provocará nuevas críticas contra el Vaticano".
# Proselitismo
El partido político creado por WikiLeaks anunció que presentará a otros 2 candidatos al Senado de Australia, que concurrirán en las próximas elecciones junto al fundador del portal, Julian Assange, quien sigue refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.
El director de campaña de WikiLeaks, Greg Barns, dijo que el partido cuenta con 2 candidatos "altamente cualificados" para el Senado en los estados de Nueva Gales del Sur y de Australia Occidental, aunque evitó dar sus nombres.
Barns mostró su confianza en que el Partido WikiLeaks pueda lograr los escaños al Senado en los 3 Estados en los que se presentará pero añadió que "dependerá del Gobierno que se dé la oportunidad a Assange para que regrese a Australia".
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"En mi opinión, y creo que en la de mucha gente, sería muy embarazoso internacionalmente para los votantes de Victoria si no pudieran tener en el Senado a la persona a la que hayan votado", dijo Barns al grupo mediático Fairfax.
Assange teme que Suecia le deporte a USA, donde podría ser condenado a pena de muerte o a cadena perpetua por las filtraciones de cables diplomáticos confidenciales del Gobierno estadounidense a través de WikiLeaks.
El Partido WikiLeaks aseguró que ha superado los 500 afiliados que necesita para registrarse como partido político para las próximas elecciones del 14/09, y que culminará la inscripción en la Comisión Electoral antes de la fecha límite, a mitad de mayo.
El abogado y veterano activista antimonárquico Greg Barns dirigirá la campaña proselitista de WikiLeaks.
Barns, antiguo presidente del Movimiento Republicano Australiano, un partido opuesto a que la monarquía británica siga asumiendo la jefatura del Estado en Australia, anunció su intención de dirigir la campaña del partido WikiLeaks en ausencia de Assange.
"Va a ser una campaña muy seria. Julian genera muchos apoyos en todo el espectro político. El partido va a ofrecer un cambio importante en la cultura del secreto a la que nos tiene acostumbrados el Gobierno australiano", dijo en declaraciones a una emisora de radio australiana.
Si Assange llegara a conseguir un escaño en el Senado eso implicaría un vuelco total en su actual situación legal. El fundador de WikiLeaks está refugiado en la embajada de Ecuador en Londres desde hace nueve meses pendiente de una extradición a Quito que no llega por la oposición de la Justicia británica, que decretó su traslado a Suecia donde está acusado de unos supuestos delitos de carácter sexual que él siempre ha negado.
De esta manera, Assange obtendría la inmunidad parlamentaria, lo que además evitaría un hipotético intento de USA por reclamar su extradición y juzgarlo por las filtraciones de WikiLeaks.