La versión de esos militares, comunicada a ABC a petición de mantener su anonimato, confirma además la información ya avanzada por este diario de que Chávez murió en Cuba y no en Caracas, como insiste el Gobierno venezolano.
“Querían mostrar un baño de multitudes con un claro interés político, permitiendo que la gente pudiera hasta tocar el féretro, el falso, sin poner en riesgo la integridad física del verdadero; no iban permitir que este, por lo que fuera, se cayera, cuando además parte de su estructura interna es de vidrio”, indica una de las personas al tanto de las circunstancias del traslado.
Después de que Chávez falleciera el martes hacia las 7 de la mañana, hora local de La Habana, el cadáver del presidente fue llevado por la noche al aeropuerto venezolano de La Carlota, la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, según aseguran los militares informantes.
El funeral
Las colas para ver a Hugo Chávez parecen interminables. Miles de simpatizantes no tienen reparos en pasar la noche esperando por su turno. “Chávez bien lo vale”, dicen frente a las cámaras de televisión.
Cerca del ataúd se puede llorar y rezar, pero no está permitido tomar fotografías. Todas las cámaras son requisadas y al féretro se accede sin ellas. El Gobierno es el único que puede tomar fotos de la multitudinaria despedida. Sin embargo, hasta hoy el rostro de Chávez permanece escondido ante los flashes.
Por eso el único registro permitido es el de la retina. Apenas unos segundo para grabar la imagen del fallecido presidente, hoy inmortal para más de la mitad de venezolanos.
“Chávez luce un impecable traje militar color verde olivo”, así lo detallan quienes han podido verlo. “Le pusimos su banda tricolor, su medalla y su boina roja como él quería, y por supuesto el sable” militar, dijo el jefe de la guardia presidencial, general José Ornella.