El Gobierno consiguió dictámen este miércoles porque cuenta con más miembros del Frente para la Victoria (FpV) en la comisión. Pero es de suponer que el propósito de enviar el memorándum al Congreso era conseguir otros apoyos, ya que Cristina podía implementarlo sin necesidad de la aprobación legislativa.
Así las cosas, el resto de los países va a descontar que el Gobierno firmó el acuerdo sólo con votos propios, y que sale porque el oficialismo cuenta con mayoría en el Congreso. Esta situación, a su vez, lleva a plantearnos que ocurrirá si el Gobierno sufre una derrota parlamentaria en octubre y desde diciembre cambia la composición del Congreso: ¿seguiría en pie o se revisaría el memorándum?
En el debate de este miércoles, los presidentes de la AMIA y de la DAIA reiteraron sus posturas de rechazo al acuerdo.
“Tuve la oportunidad de acompañar a la presidente de la Nación a la Asamblea de las ONU donde expresaba valientemente los reclamos del país. Pero Irán jamás dio la cara. Su presidente niega la Shoá, el Holocausto, la peor tragedia de la humanidad. ¿Con estos vamos a asociarnos? Cuando el mundo le cierra las puertas a Irán, nosotros acordamos con ellos”, dijo el titular de la AMIA, Guillermo Borger.
“Esto no es un paso adelante, sino a atrás, a un precipicio. Esto tiene la posibilidad de caer nuevamente en nulidad. Es asociarnos con un país teocrático, fundamentalista y negacioncita. Seríamos tierra fértil para un tercer atentado en manos del terrorismo internacional”, concluyó.
En tanto, el presidente de la DAIA, Julio Schlosser, también criticó el acuerdo: “En estos términos que está escrito el acuerdo no podemos reconocerlo”, dijo y mencionó, como ejemplo, la falta de plazos. “¿Cuándo se van a hacer las indagatorias? Esto debería estar escrito. No porque desconfiemos del canciller, sino del interlocutor. Tenemos razones para no confiar en Irán”, finalizó.
También, como hemos visto, la oposición rechazó el acuerdo. En este tema, entonces -y como en muchos otros- Cristina está sola.