Un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) reveló a fines de 2012 que el 44% del material rodante adquirido desde 2005 a esos países está arrumbado y en desuso, sin que hubiera sido reparado.
Pero no es todo. La AGN, con la firma de todos sus auditores (incluyendo los oficialistas) detectó el pago de sobreprecios del orden del 171% por lo vagones y locomotoras.
El caso español es uno de los más emblemáticos. Los famosos mails del Manuel Vázquez, asesor de Jaime y encargado de las negociaciones con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, fueron la evidencia de la existencia de un "costo político" a la hora de realizar el acuerdo. La compra la realizó la administración de Néstor Kirchner, en un acuerdo sin licitación, de "Estado a Estado".
De acuerdo, al documento de la AGN, el Estado argentino pagó entre 117 y 171% de más por la compra de locomotoras diésel y que se pagó un 34% más por seguros, transportes y gastos; se pagaron reparaciones de los trenes que no se llevaron a cabo; y los coches adquiridos están sin resguardo, lo que genera perjuicio al Estado.
Las irregularidades también tienen su correlato en el subte, cuyo servicio recientemente fue tomado bajo la potestad de la Ciudad de Buenos Aires. En 2008, ya con Cristina Fernández, Jaime realizó la compra de vagones subterráneos chinos. Pero una investigación del sitio EnelSubte.com, reveló otra trama de sobreprecios. Citic, la misma empresa que sólo 2 años antes había presupuestado vagones por US$1 millón cada uno, ahora los iba a cobrar 2,3 millones. El asunto derivó en una causa judicial.
Pero esa compra se habría visto paralizada. Se atribuyó en un momento a la falta de pago por parte de la empresa porteña Subterráneos de Buenos Aires, lo que ésta negó.
Por otro, lado en abril de 2011 se supo que los coches que el Gobierno Nacional iba a comprarle al Metro de Madrid para la línea B, finalmente fueron adquiridos por el gobierno porteño. Ante las demoras, la gestión de Mauricio Macri terminó haciendo la oferta por 24 coches a un precio de €700.000 cada uno.
La última compra de vagones la hizo el Gobierno Nacional a la china Changchun Railway Company, fueron 10 unidades que permanecieron abandonadas desde abril del año pasado en un depósito, inamovibles por la pelea entre Nación y Ciudad por el traspaso del subte.
El gobierno porteño los pondría en funcionamiento en la línea A.