En tanto, el vicepresidente Amado Boudou evitó responder y 'ninguneó' el informe, cuando fue consultado por el diario La Nación: "¿Qué documento? A nadie le importa", sostuvo.
La misma actitud desentendida tuvo el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, cuando fue consultado después de que entregara a los medios en la Casa Rosada un parte médico con un cuadro de lumbalgia que le diagnosticaron a la jefa del Estado.
A su manera, el que más habló del tema fue Aníbal Fernández, quien aseguró que el documento pareciera ser de "los que están a la vera del riacho diciéndole al que está en el barco que reme, pero nunca se suben y agarran el remo ni por casualidad". "Entiendo que las cosas son un poquito más complicadas", continuó.
Más allá de las diferencias, Fernández reivindicó que la Iglesia tiene "todo el derecho del mundo a expresarse", pero dijo que a él el documento no lo conduce a nada. "Yo tengo muy claro por qué estoy en la política. A mí esto no me atrae, no me genera ninguna situación en particular; no me dice nada", completó.
El Episcopado difundió ayer un documento en el que pidió "una dirigencia que no piense solo en sus propios intereses", además de advertir que "a casi treinta años de la democracia, los argentinos corremos el peligro de dividirnos nuevamente en bandos irreconciliables". También cuestionó "el excesivo caudillismo" y "la politización prematura y partidista de los alumnos".