La ventaja agrandó a Racing, que fue mucho más hasta el cierre del primer tiempo. Hilario le sacó el segundo a Sand y la cabeza de Tuzzio evitó el grito de Diego Villar. Y, en la última, Centurión lo encaró a Morel Rodríguez, el defensor lo bajó en el borde del área y vio la segunda amarilla. Independiente debió salir al segundo tiempo 1-0 abajo y con un jugador menos.
Racing era el amo y señor del partido. ¿Independiente? Ofreció muy poco. Las ganas de Leguizamón y un abuso excesivo del juego por arriba para encontrar al solitario Farías. La expulsión de Morel Rodríguez, en la última acción del primer tiempo, complicó aún más el panorama de un Rojo desorientado.
Racing estaba muy cerca del segundo y, finalmente, llegó: otra vez a los 29' aparecieron otra vez Hauche y Centurión, éste lo vio solo a Sand por el medio y el goleador no perdonó en el área chica. Todo lo que le quedó al clásico estuvo de más.
Racing fue mucho más que Independiente durante los 90' y se quedó con un triunfo que le valdrá como el oro en todos los aspectos si lo sabe aprovechar.