Los primeros cuatro minutos del tercer cuarto fueron parejos. Con Scola como referente en la pintura para los argentinos, y Chris Paul con el manejo del balón desde la base para los Estados Unidos, el encuentro se hizo de ida y vuelta. La balanza la volvió a inclinar, como durante todos los Juegos, Durant con cuatro triples seguidos.
Como en el último partido de la fase de grupos, cuando los Estados Unidos pisaron un poco el acelerador, el equipo argentino pareció no tener las herramientas suficientes para soportar las embestidas americanas. Y otra vez fue el tercer parcial el determinante. Terminó 74-57 para EE.UU.
Con un triple de Westbrook y cuatro consecutivos de Carmelo Anthony, los norteamericanos no sólo confirmaron la diferencia en el arranque del último cuarto, sino que además definieron el partido. La generación dorada, no supo nunca cómo controlar la potencia de su rival, se fue goleado por 109-83, y ahora tendrá revancha cuando enfrente a Rusia, por la presea de bronce.