Los caceroleros volvieron a convocarse en los mismos sitios (las esquinas de Cabildo y Juramento, Callao y Santa Fe, Cerrito y Córdoba, Obelisco, etc) y volvieron a llegar a la Plaza de Mayo. Fueron unos 2 mil y cantaron el Himno Nacional alrededor de la Pirámide de Mayo.
La novedad fue una convocatoria de simpatizantes de Cristina a una contramarcha o anticacerolazo. Según indica la agencia Noticias Argentinas se concentraron a las 17.00 en la esquina de Murguiondo y Riestra, del barrio de Villa Lugano, bajo la consigna "bancamos a Cristina porque queremos un país en serio".
Lo hicieron antes de la convocatoria de otro cacerolazo previsto para las 19.00 en esa esquina del sur de la Ciudad, donde inflaron el pingüino gigante que ya había sido exhibido en manifestaciones convocadas por Néstor Kirchner.
Según confirmaron dirigentes oficialistas que organizaron la actividad, finalmente algunos vecinos se acercaron para protestar contra el Gobierno pero dialogaron en buenos términos.
Ni siquiera la agencia Télam reflejó la contramarcha.
En tanto, en la ONU, Cristina remarcó durante su discurso este jueves (14/06) a la tarde el apoyo de “los partidos políticos de la Argentina con representación parlamentaria”, a los que calificó de “ duros opositores a mi gobierno pero que conciben a la cuestión del colonialismo y a la cuestión Malvinas como una cuestión que excede la cuestión nacional”.
”Vengo a pedir por el derecho humanitario”, dijo la Jefa del Estado y agregó que “ no queremos más muertes, no queremos más guerras; las hemos sufrido interna y externamente”.
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Tras un largo repaso histórico que incluyó las invasiones inglesas y cuestiones geográficas, donde preguntó “cómo puede pretenderse a 14.000km de distancia que ese territorio integra el territorio británico” reveló que “hubo negociaciones entre el Reino Unido y la Argentina, se desarrollaron durante la tercera presidencia de Juan D. Perón”.
Leyó la por entonces propuesta inglesa, 5 puntos de un acuerdo ofrecido de condominio que incluía que las banderas de Argentina y Reino Unido serían enarboladas juntas, los idiomas oficiales serían el inglés y el español, y los ‘nativos’ (malvinenes) tendrían doble nacionalidad.
Luego contó que el 19 de junio fue la contrapropuesta argentina cuyo punto principal era el que mencionaba la integración a la vida política, económica y social de la Argentina, de las islas.
Esa negociación queda inconclusa con la muerte de Perón y el Reino Unido intenta acelerarla antes de la caída de María Estela Martínez.
“Qué culpa tenemos los argentinos de lo que nos pasó a partir del 24 de marzo de 1976”, expresó Cristina y mencionó que “cuando veía en Downning Street 10° ondear la bandera que ellos llaman de las islas Falkland, sentí vergüenza ajena, porque las guerras no se festejan ni se conmemoran”.
“Nuestra cuestión es con el Reino Unido”, reiteró y acusó a las “Naciones Unidas” que “tienen diferentes estándares entre sus miembros” a la vez que volvió a quejarse de la falta de cumplimiento de las recomendaciones por parte de los países integrantes del Consejo de Seguridad.
“Estamos pidiendo apenas, nada mas ni nada menos, que se sienten en una mesa a dialogar”, concluyó.