Tomás Fresneda y su mujer, María de las Mercedes Argañaraz, fueron secuestrados en julio de 1977 durante La Noche de las Corbatas, una serie de operativos con que la dictadura desapareció a un grupo de abogados laboralistas de Mar del Plata. El había militado en la Juventud Peronista, pero se había convertido en una molestia por representar a trabajadores y comisiones gremiales.
Los Fresneda tenían dos hijos, Ramiro y Martín. María de las Mercedes esperaba al tercero: en el momento del secuestro cursaba el quinto mes de embarazo.
Los niños, que tenían cuatro y dos años, esa noche presenciaron el operativo. Los sacaron de su casa junto a su madre, y como en realidad al que buscaban era al padre, los llevaron a todos al estudio jurídico, donde Fresneda se presentó y entregó, desarmado, sabiendo que la patota tenía a su familia. Por el testimonio de sobrevivientes, años más tarde se conocería que el matrimonio fue llevado a La Cueva, el centro clandestino de detención que funcionó en la Base Aérea de Mar del Plata. El hijo de María de las Mercedes todavía no fue restituido.
Los chicos quedaron con sus abuelos y luego se criaron con una tía, en Catamarca. Los dos estudiaron Derecho. La semana pasada fueron llamados a declarar como testigos en el juicio oral que se sigue en Mar del Plata por la desaparición –entre otros casos– de sus padres, y en el que están imputados 16 policías y militares que actuaron en los centros clandestinos de Mar del Plata y Necochea. Ramiro, que es el mayor, dijo que nunca se olvidó de la imagen de su madre agarrándose al marco de una puerta para que no se la llevaran. Martín, que tenía dos años y medio, hizo un relato según la reconstrucción que pudieron hacer en los años que siguieron.
La gestión de Eduardo Luis Duhalde frente a la Secretaría de Derechos Humanos tuvo como uno de sus ejes centrales dar el apoyo del Estado al desarrollo de los juicios contra los represores. La secretaría logró, para esto, ser habilitada para presentarse como parte querellante en los juicios, un punto especialmente importante para que, en los lugares con poca organización local, los procesos no quedaran frenados por falta de impulso. Ahora, junto con la continuidad de esa línea, la intención sería reforzar las políticas de restitución de identidad y de restitución de los restos de los desaparecidos, como un modo de ir completando los objetivos de reparación posible a los crímenes de la dictadura.
El nombramiento del sucesor de Duhalde llevó más de un mes. Tras aceptar la designación, Fresneda mantuvo el bajo perfil y se excusó de hacer declaraciones públicas. Jurará esta tarde, después de las 17.30, con el acompañamiento de los organismos de derechos humanos.