En la misma línea, pero dando un paso más allá, el vaticanólogo Andrea Tornielli opinó que la filtración prueba que "alguien quiere desacreditar a la actual Administración vaticana", cuyo máximo responsable es el cardenal Tarcisio Bertone, el secretario de Estado del Vaticano y el prelado más importante de la curia romana después del Papa.
Lo que refuerza esta versión es que, en una de las partes más interesantes del documento revelado ayer, tras anunciarse la cercana muerte de Benedicto XVI, se habla precisamente de Bertone. Según el texto, hay "una relación muy conflictiva" entre el cardenal y el Papa, quien incluso "odiaría" y desearía remplazar a su segundo. Algo que, siempre según ese documento, no sería posible porque no hay candidatos aptos.
Pero hay otro elemento que también coincide con esta tesis. Hace tan solo 15 días, un programa de televisión del canal privado La7 reveló la existencia de una serie de cartas que el exsecretario general del Governatorato del Vaticano, Carlo Maria Vigano, envío en el 2011 al Papa y al secretario de Estado. En ellas, Vigano criticaba abiertamente a subordinados de Bertone por una mala gestión de las finanzas vaticanas.
Por ello, según Marco Politi, vaticanólogo desde hace más de 30 años y periodista de Il Fatto, es evidente que existe "un bando" dentro del Vaticano que "está poniendo en discusión la gestión" del secretario de Estado. "Se trata de una lucha que tiene como telón de fondo no solo la sucesión del cardenal Bertone, sino también el conclave", añadió Tornielli.
Otro aspecto, si bien secundario, es el papel que desempeña en esta trama el poderoso cardenal de Milán, Ángelo Scola, cercano al movimiento conservador Comunión y Liberación. Según otro de los fragmentos más controvertidos (e inverosímiles) del documento difundido ayer, Scola sería el candidato "secreto" del Papa en vistas a su sucesión. "Aunque mencionar a Scola quizá sirvió solo para confundir las aguas", explicó otra fuente.
En este avispero de intrigas, el portavoz del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, optó ayer por la vía diplomática y minimizó lo ocurrido. "Es evidente que este documento contiene declaraciones dementes que no tienen relación con ninguna realidad", dijo Lombardi. "Yo no he negado que exista este documento, pero es evidente que se trata de un disparate que no se puede tomar en serio", acabó.