Conozca opciones de diálisis para el abordaje de la Enfermedad Renal Crónica
CIUDAD DE BUENOS AIRES (
Muchos de ellos padecen Enfermedad Renal Crónica (ERC), una condición en la cual los riñones -debido a la disminución permanente del filtrado glomerular- son incapaces de generar el paso de las toxinas que deberían ser eliminadas por la orina De esa tarea se encarga, justamente, el dispositivo de dialización.
Debido a que la ERC puede curarse únicamente mediante la realización de un trasplante de riñón, la diálisis constituye o debería constituir una etapa de transición que permite sobrellevar la enfermedad hasta que esa opción se torne viable.
* Imagen de un paciente cumpliendo con la diálisis en su casa
"La diálisis en cualquiera de sus dos variantes es el tratamiento sustitutivo que debe ponerse en marcha cuando los riñones funcionan mal. El abordaje definitivo es el transplante, que debe darse bajo determinadas condiciones. El mayor beneficio que tiene el transplante por sobre la diálisis es que el riesgo de mortalidad desciende a medida que pasan los años. Mientras la expectativa de vida del grupo de pacientes 'en espera' (dializando) es del 22 por ciento, la de los transplantados asciende a 46", sostuvo el doctor Jorge Argento, presidente de la Sociedad Argentina de Transplantes (SAT) y director del Programa de Transplante Renal del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT).
No obstante, y aún no tratándose de un tratamiento definitivo, partiendo del esfuerzo que implica este tratamiento, los especialistas trabajan incansablemente para desarrollar variantes que puedan atenuar la situación de los pacientes. En este sentido, la terapia combinada de diálisis peritoneal (DPCA), hemodiálisis y transplante representa notables beneficios en cuanto a calidad y expectativa de vida.
"Los personas que padecen ERC Terminal tienen que dializarse, especialmente durante el tiempo que dure el proceso de encontrar un donante vivo compatible a partir del cual se pueda concretar el transplante, modalidad terapéutica ideal. Mientras tanto, hay dos opciones: la hemodiálisis que deja de ser posible cuando el paciente carece de venas o arterias disponibles; o la diálisis peritoneal que se realiza a través del peritoneo. Aunque casi el 80 por ciento de los pacientes califican para ambas técnicas, la mayor ventaja de la peritoneal radica en la posibilidad de hacerse en el hogar. Esto genera una notable facilidad y evita que el paciente se canse", explicó a Pro-Salud News el doctor Gustavo Moretta, médico nefrólogo, integrante del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas de la Academia Nacional de Medicina, y coordinador de investigación del estudio Río de la Plata.
* ¿De qué se trata cada técnica?
En la hemodiálisis, la sangre pasa de un circuito de tuberías a una membrana semipermeable, a través de una máquina. La membrana, por su parte, contiene en su interior el líquido de la diálisis que será el encargado de purificar la sangre que, de ese modo, retornará al organismo cumpliendo el camino descripto.
En la variante peritoneal, una solución estéril será la encargada de viajar hacia el peritoneo, cavidad abdominal ubicada alrededor del intestino. En ese lugar, la membrana semipermeable será la encargada de absorber los residuos, contando con la ayuda de la solución que permanecerá ahí hasta ser removida. Este procedimiento tiene dos ventajas pues, pese a ser menos eficiente que el anterior, puede repetirse varias veces en el mismo día y además, llevarse a cabo desde la comodidad de la cama del paciente, en su casa.
"La nefrología, como muchas otras especialidades, se está adaptando al modelo europeo de medicina en el hogar. Procurando brindarles comodidad a los enfermos, la tendencia es realizar los procedimientos en las casas. En la diálisis esto es muy importante porque si pensamos en una persona que tiene insuficiencia renal crónica, nos damos cuenta que lo más relevante es tratar de alterar su rutina lo menos posible. Por otro lado, la dialización es un proceso complejo que extenúa al paciente, le produce calambres, le baja la presión y, además, moviliza a su núcleo familiar. Igualmente, cabe destacar que tanto el paciente como su hogar deben cumplir ciertos requisitos. En cuanto al primer punto, es fundamental que exista un compromiso y, por supuesto, capacidad de comprensión porque si bien todos pueden realizar este procedimiento, requiere un notable auto cuidado", detalló el doctor Moretta.
Con respecto al transplante de riñón, el especialista consignó: "Hoy por hoy se ha prolongado la edad: antes era frecuente escuchar que podía hacerse hasta los 70 años; pero actualmente hay muchos especialistas que lo realizan más allá de esa edad, aún existiendo un alto riesgo asociado. En cualquier caso, la decisión será del paciente".
* La importancia de consultar y diagnosticar a tiempo
De acuerdo con el INCUCAI, en la Argentina hay más de dos millones de personas que desconocen que padecen ERC, aún cuando se trata de una condición detectable mediante una serie de exámenes que incluyen análisis de sangre, de orina y la medición de la presión arterial. A través de estas pruebas es posible determinar en qué etapa se encuentra la enfermedad observando los rangos del filtrado glomerular para, de esa forma establecer si hay daño, lesión o falla renal.
"La enfermedad renal es una alteración funcional o estructural de los riñones que se diagnostica por el hallazgo de proteínas en la orina y se vuelve crónica cuando esa característica persiste por más de tres meses. Este es un problema creciente a nivel mundial dado que las cifras indican que la curva de enfermos va en ascenso; y además tiene un gran impacto tanto personal como familiar y económico. Por todas estas razones es fundamental actuar a tiempo detectando esta enfermedad en sus primeros estadíos, durante los cuales puede permanecer asintomática. Cuando la afección ya avanzó recién se pueden empezar a hacer notar los primeros signos: cansancio, decaimiento, hinchazón de piernas, manos, ojos y espuma en la orina", indicó a Pro-Salud News el doctor Germán De la Llave, gerente de programas preventivos de Fresenius Medical Care.
Por otro lado, la ERC presenta una importante conexión con la enfermedad coronaria, la angina de pecho, el infarto y la insuficiencia cardíaca. "Para trabajar en la prevención, hay que enfocarse en las poblaciones de mayor riesgo. Desde este punto de vista, los antecedentes familiares son sumamente importantes; pero también hay que tener en cuenta a los pacientes cardíacos", enfatizó el doctor De la Llave.
* Situación en la Argentina y herramientas preventivas
"En nuestro país uno de cada diez individuos adultos tienen algún grado de Enfermedad Renal Crónica. Pero lo más grave es que la mayoría de esos cuadros se encuentra en estadíos iniciales o intermedios con lo cual la consulta suele retrasarse debido a la falta de síntomas", postuló el doctor Felipe Inserra, quien se desempeña como jefe de Nefrología experimental del Instituto de Investigaciones en Cardiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
"La mayor ventaja es que si la enfermedad renal es diagnóstica en estadios uno, dos o tres, hay tratamientos bastante simples y no muy costosos que pueden llevarse a cabo. A través de cambios simples como controlar el azúcar y manejar la presión es posible modificar la evolución de la enfermedad. Contrariamente a lo que sucede con la afección, que posee un alto costo social y económico, las estrategias preventivas son muy simples de llevar a cabo. Dentro de ellas se encuentran determinados cambios de hábito que pueden ayudar mucho como hacer dieta, dejar el cigarrillo y cumplir con una rutina de ejercicios", concluyó el doctor Inserra.
* ¿Cuál es el procedimiento a seguir para realizar un transplante renal?
De acuerdo con el INCUCAI, en el año 2007 se realizaron en la Argentina 628 transplantes de riñón de donante cadavérico. Pero las cifras son menores cuando se trata de donantes vivos, pues la falta de información que rodea a los más de 24 mil pacientes en diálisis (de los cuales solo cuatro mil están en lista de espera), hace que se desconozcan los pasos a seguir en caso que no aparezca un donante cadavérico.
Lo primero que hay que remarcar es que cualquier persona relacionada con el enfermo puede brindarle el injerto. Si se trata de familiares directos hasta la cuarta generación, sólo será necesario establecer la compatibilidad sanguínea. En caso que el donante sea un padre adoptivo, esposo, concubino, o que ambos –receptor y dador- tengan un hijo en común, realizando los estudios de rigor se puede dar curso al procedimiento.
Finalmente si el órgano proviniera de una persona allegada pero no familiar, como por ejemplo un amigo, el suegro o un compañero de trabajo, deberá demostrarse –mediante la presentación de un recurso extraordinario- que no se trata de una venta de órganos.
