Pedirán que se declare inconstitucional el aumento salarial a parlamentarios en Brasil
Practicamente ningún sector social aprobó la decisión de las mesas directivas de la Cámara y el Senado de elevar los salarios de 12 mil 847 reales por mes (U$S 6.000) a 24 mil 600 reales (U$S 11.495). La subida de salarios que se dieron los parlamentarios para alcanzar el mismo techo que los magistrados del Supremo Tribunal Federal (STF) significó un aumento de más de 90,7 por ciento.
La decisión de los legisladores suscitó también el repudio de miles de ciudadanos de Brasil, especialmente de las clases medias, sometidas a una fuerte carga impositiva. Miles de personas acudieron a los medios de comunicación para criticar la decisión de sus representantes. Palabras como "afrenta," "vergüenza" y "asco" se repetían en los mensajes enviados a los diarios por lectores indignados.
Los parlamentarios brasileños son bien parecidos a los argentinos, porque además de pesar sobre ellos la constante sospecha de corrupción, reciben beneficios como subsidios para alquiler de viviendas, indemnizaciones para oficinas y asesores, una cuota telefónica y de correo y asignación para transportes y gráfica.
Con semejantes añadidos, se calcula que cada diputado recibe beneficios anuales de 519 mil reales (U$S 242 mil) y cada senador llega a los 455 mil 400 reales (U$S 213 mil).
El reajuste decidido, que entraría en vigor el 1 de febrero, implica gastos extras por 173 millones de reales al anuales al Congreso (casi U$S 81 millones).
La decisión fue fuertemente cuestionada por la sociedad civil, las organizaciones sociales y algunos partidos políticos y hasta la Iglesia católica le dedicó al tema espacio en sus homilías dominicales. Y es que el reajuste que se dieron los parlamentarios, sin contar con los otros beneficios mensuales que reciben, es 65 veces el valor del salario mínimo de 375 reales (175 USD) previsto para el 2007.
"No hubo una palabra de comprensión o apoyo de la sociedad a este aumento", reconoció en las últimas horas el presidente del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), senador Michel Temer.
"Hay un repudio de la sociedad porque la propuesta fue excesiva y se debe decidir cómo recular en ese aumento abusivo", afirmó el líder del Partido de los Trabajadores (PT) en la Cámara, Henrique Fontana.
Por su parte, la Iglesia también mostró su disconformidad con la medida. "Esta decisión de los miembros del Parlamento hace crecer el foso entre los legisladores y el pueblo," dijo el cardenal Geraldo Majella, arzobispo de Bahía y titular de la Confederación Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB).
En ese sentido, el cardenal dijo que "un salario de 24.500 reales ante un salario mínimo de apenas 350 reales muestra más intereses particulares que la defensa de la justicia o que el gesto de compartir en solidaridad con la población empobrecida."
Brasil, con una población de 187 millones de habitantes, tiene unos 50 millones de pobres. Es el país con uno de los peores indicadores de distribución de la riqueza y tiene el mayor contingente de católicos en el mundo. El Arzobispo Majella dijo que "precisamos de instrumentos legales para inhibir decisiones como esta que oscurecen la dignidad de la política. Pedimos en esta Navidad la luz de Cristo para nuestro país, para nuestra democracia."
La reunión de este lunes entre los diputados y senadores que consideran incorrecto el aumento debe decidir la acción a emprender para lograr que sea declarado ilegal el reajuste salarial. Según trascendió, evalúan dos posibilidades: una acción directa de inconstitucionalidad a través de la justicia común, o un mandato de seguridad que genere una decisión prohibitiva del STF.
Cualquiera de esas acciones partiría de cuestionar si las mesas directoras de la Cámara y el Senado tienen autonomía para decidir por sí mismas aumentos salariales para los parlamentarios.
