A falta de mayores explicaciones y con el testimonio de los vecinos, diferentes usuarios de Internet que viven en la zona sur del conurbano bonaerense se hicieron eco de la situación: todos coinciden en que sintieron un fuerte ruido en el cielo, el ruido de granizo o piedritas caer sobre el techo de sus casas y la molestia de sus mascotas.
Por lo pronto, oficialmente se busca explicar el hecho a través de una supuesta explosión de un horno pizzero o de una falla en una línea de tensión que habría provocado un estallido. Sin embargo, ambas hipótesis suenan inverosímiles.
Las posibilidades de que algo haya caído del cielo no son pocas.
La caída del satélite UARS (o algún fragmento de él) fue descartada inmediatamente por la CONAE, Comisión Nacional de Actividades Espaciales, basado en datos de la NASA, que sería el principal responsable de los destrozos en caso de que la tragedia tuviera que ver con el artefacto estadounidense. El satélite UARS cayó a tierra el fin de semana pasado aunque no se pudo precisar el lugar preciso en el que cayó.
En otras palabras: el satélite cayó, los responsables de esa caída (y responsables de posibles tragedias) niegan que lo sucedido en Monte Grande tenga que ver con el satélite y un organismo nacional se hace eco de la versión aún cuando no cuenta con herramientas de seguimiento propias para certificar los datos.
Entretanto, se investiga una ridícula e improbable "implosión de un horno pizzero".
Por otra parte, se encadenan ciertos datos no menores que sustentan las teorías que avalan los vecinos con sus testimonios de que algo cayó del cielo.
A principios de septiembre un reporte de la NASA y la Agencia Espacial Europea indicaba que unos 22 mil objetos están orbitando el planeta y son susceptibles de caer a tierra. Sumado a ese dato, las explosiones solares del día 25 y 26 de septiembre, provocadas en la mancha 1302, despidieron una buena cantidad de plasma solar que podría haber afectado al funcionamiento de los artefactos.
En ese sentido, la NASA misma ha emitido numerosos comunicados que advierten que el sol podría generar desperfectos en el funcionamiento de los satélites y de las líneas eléctricas de todo el planeta.
Por otro lado, la órbita terrestre está a punto de entrar en una nube de partículas conocida como Las Dracónidas, que si bien nunca antes representó mayor peligro que una lluvia de estrellas inofensiva, podría contar entre sus fragmentos con trozos de piedra que caerían a tierra como si fueran balas de cañón.
Con ese marco lleno de dudas y probabilidades, la explicación oficial a dos días de la explosión sigue siendo la detención de un joven por "falso testimonio" y una risible investigación de la explosión de una garrafa. La pregunta cae por decantación: ¿qué se oculta verdaderamente detrás de la explosión en Monte Grande?