Los resultados deberían ser interpretados con cautela debido al tamaño reducido del estudio, pero refuerza la impresión de que la exposición a los medios constituye un asunto de salud pública, destacó el doctor Dimitri Christakis, especialista en desarrollo infantil del Hospital Infantil de Seattle.
El experto escribió un editorial que acompaña al estudio publicado este lunes en el cibersitio de la revista Pediatrics.
Christakis recomendó que los padres necesitan darse cuenta de que los programas muy rápidos no parecen ser los adecuados para los niños muy pequeños.
"Lo que los niños miran tiene gran importancia, no se trata de cuánto tiempo miran", destacó.
Angeline Lillard, catedrática de Psicología de la Universidad de Virginia y directora del estudio, afirmó que "Bob Esponja", trasmitido por Nickelodeon, no debería ser señalado individualmente.
La experta afirmó que se hallaron problemas similares en niños que miran programas de dibujos animados de ritmo muy rápido.
Agregó que los padres deberían tomar conciencia de que a los pequeños se les afecta la capacidad de aprendizaje y el dominio de sí mismos inmediatamente después de ver programas de ese tipo.
"No recomendaría que vieran esos programas antes de asistir a la escuela o en cualquier etapa en que se espere que presten atención y aprendan", consideró.
David Bittler, portavoz de Nickelodeon, refutó los resultados y destacó que "Bob Esponja" está dirigido a niños de seis a 11 años de edad y no a los niños de cuatro años.
"Al reunir a 60 niños de grupos no diversos, que no pertenecen a la audiencia a la que está dirigida el programa y que miran nueve minutos del programa es una metodología dudosa y posiblemente no sentaría las bases para resultado válido alguno en que los padres puedan confiar", argumentó.
Lillard dijo que se eligió a niños de cuatro años porque esa edad "es el periodo clave durante el cual se ve el mayor desarrollo" de cierto autocontrol de su capacidad. El estudio, precisó, no podría determinar si niños de otras edades podrían ser afectados de la misma manera.
La mayoría de niños eran blancos y procedían de familias de clase media o adinerada.
Los niños que vieron Bob Esponja tuvieron un promedio de 12 puntos menos que los otros dos grupos, cuyo rendimiento fue casi idéntico.
En otra prueba, que medía el dominio de sus facultades y la impulsividad, los niños fueron catalogados por el tiempo que esperaban para comerse unos bocadillos que se les ofrecieron cuando el investigador salió del salón.
El grupo de "Bob Esponja" esperó un promedio de dos minutos y medio, mientras que los otros dos grupos esperaron un promedio de por lo menos cuatro minutos.
El estudio contiene varias limitaciones. Por un lado, los niños no habían sido sometidos a pruebas antes de mirar televisión, pero Lillard dijo que ninguno de los niños estudiados había sido diagnosticado con problemas de atención y todos tuvieron puntajes similares en evaluaciones de sus padres sobre su comportamiento.