Coincidencias: Kirchner y Bush ya no se verán, no se consiguieron inversiones en USA y se complicará Malvinas
Joaquín Morales Solá en el diario
"Es probable que Néstor Kirchner y George W. Bush no se vean nunca más. Ninguno está interesado en el otro. Kirchner encontró una fórmula extraña: prefiere mostrarse frío y distante con Bush y arreglar luego la relación con Tom Shannon, un subsecretario de Estado. Imagina que ese exótico sistema le servirá para atravesar el año electoral como un líder progresista hecho y derecho. El año electoral que inauguró lo está llevando también a tensar la relación con Londres por las Malvinas. Al fin, esas islas remotas se han convertido en presas electorales de militares y políticos argentinos.
(...) Kirchner ve en Bush a un presidente fatigado, débil dentro y fuera de su país, y comenzando la etapa final de su carrera política. La Argentina ya no le debe nada al FMI, donde Washington influyó en favor del país muchas veces. La frialdad con Bush es ahora, entonces, una política de bajo costo. Kirchner desistió de ir al cóctel de Bush no en señal de protesta, sino porque temió tocar una mano fría .
Sin embargo, luego se entusiasmó con relanzar la relación con Washington en un encuentro con el subsecretario Shannon. Kirchner es así: lo prefiere a Shannon antes que a Bush. (...)
(...) El problema de Kirchner es el tono épico y, a veces, provinciano que les imprime a sus viajes. Las palabras lanzar y relanzar se han escuchado tanto en los últimos días que el gobierno argentino debió de ser en Nueva York la plataforma espacial más importante después de Cabo Cañaveral. Relanzó la relación con Italia, relanzó Yacyretá, relanzó la relación con los inversores y relanzó la relación con Washington. Las cosas habrían sido mucho más creíbles si se hubiera dicho que el Presidente empezó a reacomodar cosas que estaban destartaladas.
(...) Era mejor que se viera con los inversores a que no se viera. No hay dudas sobre ello. Pero un presidente sirve para abrir puertas que luego deben ser sostenidas por decisiones internas. Suponer que poderosas empresas norteamericanas decidieron inversiones en la Argentina sólo porque escucharon a Kirchner es más marketing que política.
Lo mismo sucede cuando dicen que en la Argentina no hay control de precios; es ignorar hasta la foto de Guillermo Moreno. No hay control de precios sólo formalmente. El Gobierno se olvidó de él mismo y de sus palabras cuando aseguró que no hay crisis energética.
(...) El mejor caso reciente fue el de Aerolíneas Argentinas. Las aerolíneas pagan todos sus insumos en dólares (hasta el combustible) mientras tenían en la Argentina las tarifas congeladas en pesos. No había plan estratégico posible. Con cuatro aviones más en reparaciones, la empresa entró en crisis para cumplir con sus vuelos. Sólo cuando le aseguraron mejores tarifas pudo preparar inversiones que se anunciarán en los próximos días.
Kirchner y su canciller Taiana vienen subiendo el volumen de las referencias a las islas Malvinas. En Londres calificaron el momento actual de muy difícil . El problema no son las palabras, sino los hechos. En rigor, Kirchner suele hacer un buen diagnóstico sobre la Guerra de las Malvinas: fue un error político que costó muchas muertes inútiles; significó una regresión de 200 años para la Argentina, y es un conflicto que llevará mucho tiempo resolver porque aquella guerra fue perdida por el país. Palabras de Kirchner.
Ahora, los hechos. En la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados hay un proyecto que podría llevar la tensión con Gran Bretaña a niveles desconocidos durante la democracia argentina. Esa ley eventual desconocerá las licencias de pesca en el mar de las Malvinas, lo que afectará a empresas españolas, japonesas, rusas y coreanas, entre varias más. (...)"
Eduardo van der Kooy en el diario
"Quizás el viaje de Néstor Kirchner a Nueva York haya tenido algún secreto muy bien guardado. Se verá. Lo cierto es que por lo mostrado en público resultó complicado desanudar el sentido profundo del gesto político presidencial más notorio de este año en el teatro internacional.
¿Un intento por mejorar las relaciones con Washington? Relativo. (...)
Es probable que los mandatarios no vuelvan a juntarse antes de que Bush abandone la Casa Blanca. Pero eso ocurrirá recién en el 2009. El Presidente o Cristina Fernández, si logran ganar los próximos comicios, deberán compartir con el líder republicano un año entero de su segundo mandato.
(...) El Departamento de Estado sigue machacando con la necesidad de no aislar a la Argentina y a Kirchner en una región donde aumenta la influencia de Hugo Chávez y donde Bolivia es un verdadero enigma. Ese fue uno de los motivos clave del encuentro de Shannon con Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, y con Julio De Vido.
Pero la mirada del Partido Republicano es más severa. Se disocia mucho menos a Kirchner del caudillo de Caracas y nunca se termina de comprender su heterodoxia política y económica. Bush no representa a todos los republicanos, pero su liderazgo y su pensamiento, aún con la guerra en Irak y el desastre en Oriente Medio encima, siguen teniendo una influencia enorme. (...)
Kirchner criticó otra vez a los Estados Unidos. Pero esta vez lo hizo desde la propia tarima de las Naciones Unidas. Volvió a condenar al terrorismo, como cada vez que se encarama en un foro internacional, pero cuestionó la estrategia de Washington para combatir a los terroristas. Tampoco se trató de una gran audacia: nadie en el mundo acepta la matanza de civiles inocentes.
El Presidente también le dedicó una parrafada ácida al Fondo Monetario Internacional. Pero esa conducta casi lo acerca antes que alejarlo de Washington. El papel del organismo sigue siendo discutido más allá de la reforma que por mayoría abrumadora aprobaron en Singapur los países poderosos que la integran. Fue, en realidad, una victoria del español Rodrigo Rato que, en su carácter de director, bloqueó una contrapropuesta del grueso de América latina, de la India y de Egipto. Rato fue poco condescendiente con Felisa Miceli, portavoz del núcleo opositor, a quien canceló una reunión bilateral y se encargó de vaciarle también una presentación que debía hacer ante un grupo de inversores.
(...) Jorge Taiana no estuvo con Shannon. Pero alisó con su colega, Massimo D'Alema, el terreno para la cumbre entre Kirchner y Romano Prodi. El premier italiano planteó el problema de los bonistas de su país que quedaron fuera del canje de la deuda. "Pero así como lo planteó lo sacó rápido de la conversación", dijo uno de los miembros de la delegación al aludir a la negativa que recibió del Presidente.
¿Justificó esa reunión con Prodi la larga estancia en Nueva York? Probablemente no, aunque fue uno de los puntos salientes de la agenda presidencial. La Argentina después del default ha tenido problemas con el mundo. Y Kirchner consiguió hasta ahora emparches, pero no soluciones. (...)
(...) Kirchner comprobó que el mandatario de Venezuela es, por lo menos fuera del Cono Sur, una alforja densa y pesada para su política exterior. Los inversores y los empresarios no cuestionan los negocios porque ellos mismos los tienen con Chávez. Pero vacilan acerca de cuánto compromiso político existe detrás de aquellos negocios. El mapa no ayuda: el Presidente puede exhibir sólo a Lula da Silva y a Chávez como sus socios estables.
(...) La preocupación por Chávez se filtró también —no como una anécdota— en el reclamo que la comunidad judía internacional le formuló a Cristina. Esa preocupación es Chávez y son, además, sus lazos con Irán. La queja de la comunidad judía estuvo empapada de política (la postura del Gobierno ante el conflicto en Oriente Medio) antes que de temor por un supuesto rebrote antisemita en la Argentina. Leyendas demenciales y procaces se ven en los muros de cualquier ciudad del mundo. Y no hay vigilancia que pueda evitarlas. Es menos común y más grave, en cambio, que desde el Decanato de una Facultad (Filosofía y Letras) se emita un documento de condena al Estado de Israel y se pida al Mercosur que suspenda el intercambio comercial. (...)"
