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Las simuladoras: Descubra todo sobre la técnica del orgasmo fingido

Engaños sexuales hay y de muchas formas. Pero nos concentraremos en aquellos que reducen el placer (y no las consecuencias morales) como es el 'arte' femenino de fingir un orgasmo.

A menudo se comenta que hay mujeres que suelen fingir el orgasmo. Se supone que lo hacen para que el hombre no se sienta inepto sexualmente hablando.
Aún así, hay un buen número de mujeres que sostienen que el hombre no siempre sabe encontrarles 'el puntito' para ayudarles a tener un orgasmo con más facilidad.
Sin querer se responsabiliza al hombre por los orgasmos fingidos, lo que es poco aconsejable. Más que nada porque el placer se convierte en algo unilateral y, ¿para qué? Una mujer que finge un orgasmo se pierde la oportunidad de experimentarlo.
En otros casos, y todavía es más fuerte, se puede mentir porque las relaciones aburren, o bien, no se está a gusto... o se quiere terminar cuanto antes. 
Y si uno tiene ganas y el otro no, acompaña pero sin entusiasmo y finge el orgasmo para terminar cuanto antes y pasar a otra cosa. En fin, no es para desmitificar, ni quitarle romanticismo al tema, pero estas cosas pasan en la vida cotidiana.
Por otra parte, es cierto que para el hombre es mucho más difícil fingir un orgasmo. Sin embargo, lo que puede fingir es un interés por el placer de la mujer que quizás no sienta. Popularmente se dice que "el precio del sexo para el hombre es el matrimonio y el precio del matrimonio para la mujer es el sexo".
No deja de ser un dicho popular que ilustra los dos extremos y de nosotros depende que no sea un reflejo de la realidad.
Fingir algo que no se siente tiene consecuencias directas en las relaciones sexuales. Implica, en primera instancia, una auto-impuesta privación del placer.
Todas las mujeres saben que fingir un orgasmo no es una tarea difícil. El "arte", como algunos lo llaman, o más bien, la técnica es muy sencilla:
Consta de una primera fase, pre-orgásmica, donde:
- Se simula un aumento gradual en la frecuencia respiratoria.
- Paralelamente, se simula un aumento gradual de los movimientos que se están haciendo.
- Si se tiene por costumbre gemir, jadear y gritar: los gemidos, jadeos y gritos deben aumentar su intensidad también. Si se tiene por costumbre hablar, es en esta parte donde comienzan los "Sí, sí, sssí, sssíiiiiiiii...!". Y si se tiene por costumbre decir chanchadas, bueno... acá es donde se reza el rosario completo.
Viene entonces la segunda fase, la orgásmica propiamente dicha, donde:
- Los movimientos se enlentecen hasta detenerse.
- La respiración se entrecorta y se contiene.
- Los jadeos, gritos, gemidos, palabras o insultos se hacen intensos y tajantes.
- Y finalmente (éste es el punto importante): los músculos del interior de la vagina se contraen en forma rítimica, unas 10 a 14 veces, dependiendo esto de la intensidad del orgasmo que se pretenda fingir. Esta contracción (en un orgasmo real) se debe a que el cuerpo debe liberar de alguna manera toda la sangre que se acumuló en esta zona.
La mayoría de los hombres creen que el orgasmo femenino se manifiesta por medio de todos los puntos anteriores, salvo el último. Sólo algunos astutos notan el tema de la contracción de los músculos vaginales. Y los más expertos son los que saben que la contracción orgásmica no es en la parte más baja de la vagina (es decir, lo más cerca de la entrada a la misma), sino en la parte más alta.
Lograr fingir esta contracción es una tarea difícil, pero no imposible, y la mayoría de los hombres no se da cuenta.
Sin embargo, los científicos pueden identificarlos fácilmente. Según una investigación científica realizada en Copenhage y difundida por la agencia Reuters, la mujer no puede fingir orgasmos en la investigación científica.
Son capaces de engañar a sus parejas al fingir un orgasmo pero un escáner cerebral puede desenmascararlas en todo momento, dicen los científicos. "Las mujeres pueden imitar un orgasmo bastante bien", dijo Gert Holstege a una conferencia de prensa. "Pero no sucede nada en el cerebro".
Holstege y sus colaboradores realizaron escáneres cerebrales de 13 mujeres y 11 hombres, con edades comprendidas entre los 19 y los 49 años que se presentaron voluntarios para el estudio, mientras eran estimulados sexualmente por sus parejas y durante el orgasmo y los compararon con las imágenes de sus cerebros en descanso.
"Queríamos saber qué hace el cerebro durante un orgasmo", dijo Holstege.
Cuando las mujeres llegaban realmente a un orgasmo, las áreas del cerebro que implican temor y emoción estaban desactivadas. Esas áreas permanecían alerta cuando la mujer lo fingía.
Los científicos también hallaron que la corteza, que está vinculada con la conciencia, está activa durante un orgasmo falso, pero no durante uno auténtico.
"La desactivación de esas partes muy importantes del cerebro puede ser lo más importante para tener un orgasmo", dijo Holstege.
"Implica que si tienes miedo o estás en un alto nivel de ansiedad, entonces es muy difícil mantener relaciones sexuales porque te tienes que dejar llevar", añadió.
Los escáneres cerebrales de los hombres durante el orgasmo fueron menos concluyentes, según Hosltege. Pero mostraron que diferentes partes del cerebro masculino y femenino están activados y desactivados durante la estimulación sexual.
Los científicos hallaron menos desactivación en los hombres en las áreas del cerebro vinculadas a la emoción y el temor cuando están estimulados sexualmente. 

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