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EDICIÓN i: Bilderberg, el club de los poderosos

Muy recomendable la nota que hace una semana publicó la revista EDICIÓN i acerca del desconocido hasta no hace mucho -aunque ahora trascienden detalles de su funcionamiento- Club Bilderberg. Unos dirán que Bilderberg no existe; otros que es una exageración; otros que es culpable de todos los males; en cualquier caso, hay que informarse sobre qué es una de las organizaciones más poderosas del mundo.

El autor

‘La verdadera historia del Club Bilderberg’, de Daniel Estulin, pertenece a la colección Bronce, de Editorial Planeta, al igual que otros título: ‘¡No te comas este libro!’, de Morgan Spurlock; ‘El fin de semana de 7 días’, de Ricardo Semler; ‘Los Bush y los Saud’, de Craig Unger; ‘Plan de ataque’, de Bob Woodward; ‘Las redes de la corrupción’, de Peter Eigen; ‘La Magia del Fórum’ de Carlos Virgili.

De acuerdo a Jim Tucker, quien escribió el prólogo, la American Free Press supo dónde se celebraría la reunión del Club Bilderberg en 2005 porque Estulin se lo reveló. Ahora, ¿es este Club Bilderberg una organización tan tenebrosa como clandestina, de acuerdo a lo que afirma Estulin, o éste exagera en nombre de una interpretación conspirativa de la historia, defecto de muchos periodistas?

¿Quién es el autor, entonces?

De acuerdo a The Bloomberg News, Daniel Estulin es ruso canadiense y reside desde hace una década en España: "Experto en comunicación internacionalmente reconocido y un orador profesional, uno de los más hábiles especialistas en preparación y ejecución de presentaciones de Europa". Conferenciante y autor de cuatro libros de técnicas de comunicación (fue muy ponderado ‘Sabiduría china para hablar en público’). Corresponsal internacional del ‘The Kingston Eye Opener’, de Canadá. También escribió ‘La Habilidad Necesaria -habilidades oratorias de liderazgo en la era de la comunicación-’, y entre sus clientes se encuentran BP, KPMG, Walt Disney Co., General Electric, Ernst & Young, Accenture, Mapfre, Bristol-Myers Squibb, Shell, Peugeot, Indra, Endesa, Iberia y Telefónica.

En su ‘Política y comunicación’, él afirmó: "La publicidad, en muchos aspectos, es una estafa también. La gente no necesita automóviles nuevos cada tres años; la televisión de plasma aporta poco enriquecimiento de la experiencia humana; un largo de vestido mayor o menor no repercute en la expansión del conocimiento, ni incrementa la capacidad de amar. No sorprende, entonces, que políticos y publicistas se hayan descubierto unos a otros. Y, una vez que reconocieron que el ciudadano, más que votar a un candidato, hace como una compra psicológica de él, comenzaran a trabajar juntos".

En el año 2003, realizó una predicción para las elecciones generales de España que se realizarían en 2004. Él escribió: "El Partido Popular está en peligro de perder las elecciones porque después de ocho años en el poder todavía no sabe cómo usar la televisión. Como en la campaña de Nixon, se puede culpar a la televisión subsiguientemente de todas las causas de los errores. Ellos dirán que fue el maquillaje y la iluminación, pero sus problemas están mucho más arraigados que eso. Sus problemas son ellos mismos. No lo que hubieran dicho, sino los hombres que son. La cámara los habrá representado claramente".

El club

Estulin afirma que, desde 1954, los socios del Club Bilderberg representan a la élite de todas las naciones occidentales –financieros, industriales, banqueros, políticos, líderes de corporaciones multinacionales, presidentes, primeros ministros, ministros de Finanzas, secretarios de Estado, representantes del Banco Mundial, la OMC y el FMI, ejecutivos de los medios de comunicación y líderes militares-, "un gobierno en la sombra que se reúne en secreto para debatir y alcanzar un consenso sobre la estrategia global. Todos los presidentes americanos desde Einsenhower han pertenecido al Club. También Tony Blair, así como la mayoría de los miembros principales de los gobiernos ingleses; Lionel Jospin; Romano Prodi, ex presidente de la Comisión Europea; Mario Monti, comisario europeo de la Competencia; Pascal Lamy, comisario de Comercio; José Durao Barroso; Alan Greenspan, jefe de la Reserva Federal; Hillary Clinton; John Kerry; la asesinada ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Anna Lindh; Melinda y Bill Gates; Henry Kissinger; la dinastía Rothschild; Jean-Claude Trichet, la cabeza visible del Banco Central Europeo; James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial; Javier Solana, secretario general del Consejo de la Comunidad Europea; el financista George Soros; y todas las familias reales de Europa, además de los propietarios de los grandes medios de comunicación", comenzando por Rupert Murdoch (News Corporation), Edgar Bronfman (Universal Vivendi) y Sumner Redstone (Viacom).

La hipótesis del autor es que existe una suerte de calendario anual de los poderosos:

> en febrero de cada año, ocurre el World Economic Forum, en Davos, Suiza;

>entre abril y mayo, sucede la reunión anual del G8 (USA, Canadá, Japón, Reino Unido, Italia, Francia, Alemania y Rusia) y del Club Bilderberg;

> en septiembre, la reunión anual del FMI y el Banco Mundial.

¿Quién, cuándo, dónde se fundó Bilderberg?

La creación pertenece al príncipe Bernardo de Holanda, padre de la reina Beatriz y amigo del príncipe Felipe de Inglaterra, quien puso una condición para pertenecer: que cada integrante "mágicamente se despojara de sus cargos" al ingresar a la reunión para convertirse "en un simple ciudadano de su país durante toda la duración del congreso".

Sin embargo, quien diseñó su estructura y sus normas fue Joseph Rettinger, sacerdote jesuita y masón de grado 33, quien logró, además, que durante años se desconociera todo acerca de Bilderberg.

La nómina inicial, luego de la 2da. Guerra Mundial, la armaron entre Lord Rothschild y Laurance Rockefeller, quienes escogieron a 100 integrantes de la élite mundial, con el objetivo de trabajar para cambiar a Europa.

Sin embargo, un participante de Bilderberg 1997, Willi Hutton, editor del ‘London Observer’, explicó: "No se hace ninguna política, sólo se mantienen conversaciones banales, y de Perogrullo, pero el consenso al que se llega es el telón de fondo de la política que se hace en todo el mundo".

La exclusividad

Cualquiera puede comprar una invitación para asistir al World Economic Forum, pero nadie puede comprarla para ingresar a Bilderberg.

Daniel Estulin afirma que Bilderberg tiene una filosofía similar a la del ‘socialismo fabiano’, pero para alcanzar un orden mundial único. Fabio fue un general romano que se enfrentó a Aníbal, y lo contuvo sin enfrentarse a él, a la espera que llegara el momento oportuno. Los socialistas fabianos proponían la expansión de sus ideas a través de una paciente y progresiva instalación de su ideología entre los círculos intelectuales y de poder.

El comité directivo invita a ciertas personas que deben llegar solos, sin compañía. Para el encuentro se alquila un hotel completo durante tres o cuatro días. Los invitados no pueden conceder entrevistas periodísticas acerca de Bilderberg. Si llevan asistentes personales, ellos deben permanecer alejados, e inclusive comer en una estancia aparte.

La conferencia de 2004 ocurrió en el Grand Hotel des Iles Borromées, en Stresa, Italia, con 174 habitaciones decoradas al estilo ‘belle époque’, ‘impero’ o ‘maggiolini’, a € 1.200 por noche cada suite.

Los gastos los paga el Grupo Bilderberg. En 2003, cuando la reunión se realizó en el Trianon Palace, de Versalles, Francia, la factura telefónica de David Rockefeller sumó € 14.000 en tres días.
Hay quien afirma que cada encuentro de Bilderberg tiene un presupuesto de 10 millones de Euros. Son curiosos los criterios de selección del lugar: un núcleo urbano pequeño pero con tecnología moderna, y un hotel que tenga un chef que en la guía Michelín califique con tres estrellas o más.

El encuentro consiste en cuatro sesiones de trabajo diarias, dos por la mañana y dos por la tarde, excepto los sábados, cuando sólo hay una reunión vespertina. El sábado por la mañana, entre las 12:00 y las 15:00, los presentes o juegan al golf o nadan, o bien hacen excursiones.

La presidencia de la mesa de trabajo sigue un orden alfabético rotatorio. Hay un máximo de delegados: 130, y según la investigación realizada, dos tercios de los presentes son europeos y el resto llega desde USA y Canadá.

"Los participantes mexicanos pertenecen a una organización hermana, menos poderosa, la Trilateral Comisión", escribió Estulin. Un tercio de los delegados son políticos y los dos tercios restantes son hombres de negocios o de la educación o de los sindicatos o de los medios de comunicación. La lengua del encuentro es el inglés, y luego el francés.

Los encuentros son siempre abiertos y sinceros, y no siempre se llega al consenso. "Durante los últimos tres años, franceses, británicos y estadounidenses han estado a la greña casi constantemente; el tema de disputa, Irak. Hace dos años, el ministro de Asuntos Exteriores francés, Dominique de Villepin, le dijo abiertamente a Henry Kissinger que ‘si los americanos hubiesen dicho la verdad acerca de Irak...’, es decir que la auténtica razón para la invasión era el control y la gratuidad del petróleo y el gas natural, quizás ellos, los franceses, ‘no hubiesen vetado sus ‘estúpidas’ resoluciones en la ONU. ‘Su Presidente es un completo idiota’, añadió (cita exacta transcrita por tres asistentes a la conferencia y confirmada independientemente). ‘Eso no significa que el resto del mundo sea estúpido’, replicó a un malhumorado Kissinger al salir de la sala".

La agenda

Durante la 2da. Guerra Mundial, Otto Wolf von Amerongen, uno de los co-fundadores de Bilderberg, fue un espía nazi en Portugal, donde vendía el oro saqueado de los bancos centrales de países invadidos y las acciones de los judíos detenidos-desaparecidos, e importaba tungsteno, metal clave para fabricar fusiles y artillería.

Luego, Von Amerongen fue ‘embajador en las sombras’ de Alemania en la ex URSS, y él entabló las relaciones comerciales entre Alemania y el bloque soviético. Más tarde fue presidente y director de Otto Wolf GmbH, en Alemania. Él dijo que en los encuentros de Bilderberg se empezaba con unas introducciones cortas sobre un tema determinado, a lo que seguía el debate general.

Pero otros delegados, anónimos, explicaron que se trabaja en grupos: un moderador y dos o tres personas más, y todos tienen cinco minutos cada uno para hablar del tema del día y hay un debate que dura entre dos y cinco minutos. No hay documentos introductorios ni grabaciones, aunque se anima a los participantes a preparar sus intervenciones con antelación.

La lista inicial de participantes propuestos comienza a circular en enero pero la selección final se hace en marzo. La fecha del encuentro se establece apenas con cuatro meses de antelación, pero el nombre de la ciudad y el hotel se informa una semana antes. Cualquier documento que se entregue a los presentes dirá: "Personal y estrictamente confidencial. Prohibida su publicación".

William Jefferson Clinton asistió a Bilderberg en 1991, cuando el encuentro fue en Baden Baden, Alemania. Allí David Rockefeller le explicó en qué consistía el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y le sugirió apoyarlo. En 1992, Clinton llegó a la Casa Blanca.

Tony Blair asistió a Bilderberg 1993, en julio de 1994 ganó la presidencia del Partido Laborista y en mayo de 1997 fue primer ministro. Bilderberg le ha cuestionado no haber hecho lo suficiente para que el Reino Unido ingresara al euro, motivo por el que el club le bajó el pulgar a Margaret Thatcher en su momento.

Sin embargo, la siguiente anécdota explica mejor el funcionamiento de Bilderberg. El relato:

"Una de las mayores desavenencias entre distintos grupos dentro del Bilderberg se produjo en la reunión de 2002. Los bilderbergers europeos exigieron la presencia inmediata del secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, para explicar los planes de la guerra.

Rumsfeld, cambiando bruscamente su agenda política, vino a la reunión para prometer a los asistentes, bajo amenazas y presiones, que de ninguna forma iban a empezar la guerra hasta febrero o marzo de 2003.

El periódico de Jim Tucker informó en junio de 2002 que, según fuentes de la reunión del Club Bilderberg, la guerra de Irak había sido demorada hasta marzo de 2003, cuando todos los periódicos del mundo anunciaban el ataque para el verano de 2002.

El encuentro 2002 tuvo lugar entre el 30 de mayo y el 2 de junio, Rumsfeld acudió el 31 de mayo, y le arrancaron la promesa que no empezaría la guerra hasta el año siguiente. Sin embargo, ‘The New York Times’ y ‘The Washington Post’, cuyos directores son miembros del Club, no informaron al respecto".

Anthony Holder, de ‘The Economist’, explica algo que probablemente haya ocurrido en ese momento: "Hace muchos años nos llegó una orden de arriba diciendo que no había que informar sobre el Club Bilderberg".

El futuro

Daniel Estulin presenta un Bilderberg influyente, poderoso, capaz de alcanzar muy lejos con sus decisiones. Pero en la historia de los acontecimientos también existen factores relevantes como la casualidad y la estupidez, por ejemplo.

La lectura del libro es muy interesante, siempre que se pueda poner un poco de distancia respecto de la pasión de Estulin contra el Club: no es el único centro de poder, más bien es uno de los centros de poder. Al fin de cuentas, George Walker Bush no pasó por Bilderberg.

Pero Bilderberg sí promovió a Pascual Lamy, fanático del superestado europeo, a presidente de la Organización Mundial de Comercio. Y Bush apoyó a Lamy a cambio que Europa apoyara la candidatura de Paul Wolfowitz como presidente del Banco Mundial.

Lamy y Wolfowitz planifican cambios en la estructura global. Sin duda, un tema para seguirlo con profundidad.

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Copyright by EDICIÓN i, 2005.

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