Para las culturas de Oriente, la energía es fundamental y se cree en la existencia de centros y canales a través de los cuales se moviliza. Cuando se trabaja en cualquiera de las vías o caminos hacia la divinidad, el movimiento de la energía, "Chi","Qui" es ascendente.
Cuando se equilibran las energías ya sea por la práctica de la limpieza o pureza física y espiritual o en la complementariedad de lo femenino y lo masculino que encuentra su punto culmine en "la unión sexual sagrada". En todas las enseñanzas místicas la unión sexual entre lo femenino y lo masculino representa la resolución de la dicotomía de la existencia y permite equilibrar la bipolaridad existente entre cielo y tierra, Shiva y Shakti (tantrismo), Yab y Yum (budismo tibetano), Ying y Yang (taoísmo).
Así la concepción religiosa otorga la calidad de Sagrada a la sexualidad, al igual que lo hace la búsqueda de la virtud, la pureza y el desapego de las cosas mundanas, el desapego del ego.
Para elevar la energía desde la tierra hacia el cielo se trabaja en técnicas de respiración y en prácticas corporales contenidas en disciplinas que integran ambos aspectos, como son el Yoga, el Kung Fu y su escuela interna el Tai Chi, particularmente el trabajo de Chi kun o Qigong, que engloba las prácticas chinas de carga y movimiento de energía en el Kung Fu interno y externo.
Las prácticas de la sexualidad sagrada se abocan al uso de técnicas y ejercicios, así como a la práctica habitual de respiración para el manejo, acumulación, concentración y regulación de la energía sexual desde las zonas genitales hacia los centros energéticos situados en la cabeza y por encima del cuerpo calloso.
Para el maestro taoísta Mantak Chia el cultivo del Chi dice relación directa con la extracción de energía sexual almacenada en los testículos en el caso de los hombres y de los ovarios en las mujeres. Dicho proceso se lleva a cabo manejando la carga de energía, desde los genitales, ascendiéndola por la columna vertebral hasta el cerebro.
Cuando la columna se repleta de energía, ésta descenderá por delante, pasando por la garganta, el corazón y el ombligo. La distribución de ésta la llevan a cabo el cerebro y la glándula Pituitaria. Los taoístas sostienen además que en el caso del Kung Fu sexual la energía así obtenida es tremendamente versátil y nutritiva para el ser espiritual, siendo además fácilmente digerible.
Las prácticas de un nivel más complejo en lo que se refiere al Kung Fu sexual, tienen relación con las técnicas de retención del semen en los varones y la retención del orgasmo corporal para ascender la energía hacia orgasmos de orden superior.