Se preveía que Al Bashir se reuniera con el máximo legislador chino, Wu Bangguo, y el viceprimer ministro Li Keqiang.
Se trata de la cuarta visita que Al Bachir realiza a China, después de las de 1990, 1995 y 2006.
Sudán es el segundo socio de China en África y uno de los principales suministradores de petróleo en el continente.
Al hilo de esta visita, la mayor petrolera china, CNPC, firmó ayer (29/06) un nuevo acuerdo de cooperación con el Gobierno de Sudán que se añade al suscrito en 2007, aunque no se reveló la cantidad de dinero que la empresa invertirá en el país africano.
Sin embargo, el tema destacado es que Al Bashir, recibido con todos los honores en Beijing, es reclamado por la Corte Penal Internacional de La Haya (CPI) bajo cargos de genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad.
El presidente chino, Hu Jintao, demostró una vez más la manga ancha de su Gobierno hacia los regímenes más represivos del planeta en tanto que estos le brinden buenos negocios, básicamente materias primas.
Y como no hay recurso más preciado que el petróleo, que Sudán posee en abundancia y del que China se lleva 160.000 barriles al día (65% de la producción), Hu Jintao no tuvo ningún reparo en invitar a Al Bashir a pasar revista a las tropas.
Con toda la pompa, el presidente de Sudán terminó calificando a Hu de "amigo y hermano". Sobre todo después de que el presidente chino reafirmara su alianza con el presunto genocida. "El lado chino apoya firmemente una política amistosa hacia Sudán. No importa si hay cambios internacionales o en la situación interna del país, nuestra política es inalterable", afirmó Hu, según la agencia Xinhua.
Ya un día antes, Beijing había advertido de que Sudán es "un país amigo" y manifestó sus "reservas" respecto a la orden de captura de la CPI, recordando que China no es miembro del tribunal y no tiene obligación de arrestarlo.
La Haya apunta a Al Bashir como responsable de los crímenes y violaciones de los derechos humanos cometidos en Darfur. Mientras tanto, China sigue siendo el principal proveedor militar del régimen de Jartum.
Puesto que el petróleo y las armas fluyen amistosamente entre los 2 países, ambos presidentes se dedicaron este miércoles (29/06) a "estrechar lazos", en palabras de Hu Jintao.
La visita de Al Bashir a China ha provocado la ira de las organizaciones de derechos humanos y el estupor de Occidente y parte de África. Varios países de ese continente miembros de la CPI, como Sudáfrica, ya han advertido que arrestarán a Al Bashir si este entra en su territorio. Para Human Rights Watch, la visita del presidente sudanés "es una afrenta a las víctimas de los atroces crímenes cometidos en Darfur". Mientras, Amnistía Internacional mostró su temor de que Beijing se convierta en un "refugio seguro para presuntos genocidas".
Y no es la primera vez. China ha recibido recientemente a Then Sein, líder de la junta militar de Birmania, una de las dictaduras más represivas del mundo que también provee a China de gas y petróleo. Beijing es su único valedor internacional, como también China lo es de Corea del Norte, a quien protege desde hace 60 años.
El amor declarado entre China y Sudán pasará una prueba de fuego el próximo 9/07, fecha en la que Sudán del Sur proclamará su independencia, arrebatando a Al Bashir gran parte de sus actuales reservas petrolíferas. Beijing prometió este miércoles (29/06) que seguirá invirtiendo en el nuevo Sudán del Norte, aunque está mediando entre los 2 gobiernos y tratando de evitar una guerra a toda costa, ya que no puede permitirse el lujo de perder parte del carburante de su gigantesca locomotora económica.