¿Los argentinos estamos felices con nuestras vidas? Jóvenes, los más insatisfechos

Según un reciente sondeo realizado por el OPSA de la Facultad de Psicología (UBA), la mayoría de los argentinos (41,2%) dice estar satisfecho con su vida. Cuáles son los factores que determinan la felicidad y cómo se vincula con las creencias religiosas y el imaginario popular.
jueves, 3 de diciembre de 2020 · 16:44

Una reciente encuesta del OPSA de la Facultad de Psicología (UBA) indagó sobre la felicidad, creencias, fantasías e imaginarios de los argentinos. El sondeo se realizó sobre 3.262 casos en grandes conglomerados del país.

El primer dato arroja que la mayoría de los encuestados (41,2%) se encuentra satisfecho con su vida.

En este punto, no se observan diferencias de género respecto de la satisfacción con la propia vida. Aunque sí se observan diferencia por edades: a mayor edad, los reportes de satisfacción resultan mayores e, inversamente, entre los más jóvenes se expresa mayor insatisfacción.

Los resultados indican que la satisfacción con la propia vida aparece positivamente asociada tanto con el nivel educativo como con el nivel social. Inversamente, en los segmentos educativos  y sociales más básicos los niveles de insatisfacción se elevan ligeramente.

En cuanto a los factores que determinan la satisfacción con la vida, la propia libertad auto determinadora aparece como el factor que más incide sobre la felicidad e infelicidad. En efecto, tres de casa cuatro respondientes entienden su influencia en gran media, mientras que cerca de un 95% lo consideran en alguna o en gran medida. En segundo lugar, aparece la influencia de la familia. La economía se ubica tercera, con aproximadamente un 86% de referencias.

La relaciones de pareja siguen a continuación, con referencias cercanas al 85%. La sociedad se ubica en un quinto lugar, con alrededor de un 79% de adscripciones. La política aparece recién en sexto lugar, con una incidencia de alrededor del 74%. Algo más abajo, aunque con guarismos de alrededor del 60%, aparecen el destino y la suerte. Por último, aunque con niveles aún altos cercanos al 50% se ubica la voluntad de Dios.

Aprender, amar y ser feliz aparecen como los sentidos de la vida más mencionados. Al comparar los resultados sobre el sentido de la vida por género se observa que entre las mujeres “aprender”, “amar”, “ser amado” y “pagar algún karma”, alcanzan frecuencias mayores que entre los hombres. En contraposición, entre los hombres aparece bastante más destacada que entre las mujeres la idea de que la vida “no tiene ningún sentido”.

En cuanto a grupos de edad, se observa que: “aprender” adquiere mayores referencias entre los jóvenes y adultos, y menos entre los mayores de 50 años; “amar” y “dejar algo para los demás” sobresale levemente entre los adultos jóvenes; mientras que “ser amado”, “dejar algo para la posteridad”, “luchar” y “pagar algún karma”, se destacan especialmente entre los más jóvenes.  Asimismo, entre los más jóvenes también prevalece la idea de que la vida “no tiene ningún sentido”

Por último, entre el segmento de mayor edad “ser amado”, “dejar algo para la posteridad”, “luchar”, “pagar algún karma” y el “no sentido de la vida” tuvieron referencias comparativamente menores”.

Al comparar los resultados sobre el sentido de la vida en los diferentes niveles educativos las diferencias observadas atañen principalmente al segmento con estudios universitario, donde “ser feliz”, “luchar”, “pagar algún karma” y el “no sentido de la vida”, presentan referencias recurrentemente menores en relación a los otros segmentos. Adicionalmente, en el segmento con estudios más básicos la idea de “pagar un karma” suscita frecuencias de identificación algo mayores. 

Respecto de la clase social, puede advertirse que en las clases altas el sentido de “ser feliz” sobresale en términos comparativos respecto de los otros segmentos sociales. En contraposición, los sentidos de “luchar” y “pagar karma”, resultan algo menores en el referido segmento más alto. Por último, en línea con el nivel educativo más básico, la idea de “pagar karma” vuelve a aumentar su incidencia en los segmentos sociales más bajos.

En tanto, como muestra el gráfico a continuación, al comparar los resultados entre la creencia religiosos y la felicidad se esboza una relación directa entre ambos fenómenos. En efectos, entre los creyentes se acentúan los reportes de felicidad.

Con todo, debe tenerse presente que la mera asociación entre ambos hechos no implica la existencia de una relación causal entre los mismos. Es decir: no habilita inferir que las tener creencias religiosas determinen mayores posibilidad de sentirse feliz, ni viceversa.

Aquí, la encuesta completa:

Encuesta Facultad de Psicología UBA - Felicidad by Urgente24 on Scribd