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NOSTÁLGICA Y DESORBITADA

Meghan Daum: la escritora atormentada por el feminismo y cultura liberal del siglo XXI

Sab, 02/11/2019 - 7:58pm
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Por Urgente24

En tiempos donde las redes sociales son la nueva arena social, donde todos interactúan con todos, donde cualquier cosa e idea es publicable y todos están enamorados de este formato propio de la globalización y el siglo XXI, hay muchos otros que no, que de hecho lo detestan y hasta escriben sobre eso. Entre ellas, Meghan Daum, la escritora norteamericana que está inmersa en el mundo del #MeToo, la militancia joven en política y otros fenómenos que en su último libro, "El problema con todo: mi viaje a través de las nuevas guerras culturales", son destruidos y criticados, donde describe su difícil relación con las nuevas formas tecnológicas y culturales de la generación.

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"Nunca he tenido más miedo de escribir un libro", escribe. "Nunca he estado tan seguro de tener que hacerlo", aseguró la escritora norteamericana, Megham Daum, quien pasó de escribir prácticamente crónicas sobre su vida, por ejemplo de cuando se caso y luego se divorcio, de la muerte de su madre y de su mudanza de Nueva York a Los Angeles, a utilizar la escritura para descargar su enojo con las peculiaridades del siglo XXI: principalmente las redes sociales y los millenials. Claro que en medio de esos dos puntos se encuentran los movimientos políticos como lo puede ser el #MeToo o mismo la militancia de la juventud en la era Donald Trump, a favor y en contra.

La revista The New Yorker, de la mano de su columnista y crítica de libros por excelencia, Emily Witt, hizo una clara y muy acertada descripción de la autora y su faceta apocalíptica. "Daum se presenta como una especie de acechadora, obsesionando los límites de este mundo sin convertirse en uno de sus expertos. En cambio, se presenta a sí misma como una liberal que inspecciona su propia casa en busca de evidencia de hipocresía", escribe la revista.

Al parecer el problema para la escritora, al igual que para muchos es el crecimiento de la izquierda, pero no como ideología sino como defensora de los débiles, no solamente en un sentido económico, también cultural y social por supuesto. Si bien es verdad que al ingresar a las redes sociales es inevitable leer un mensaje feminista o de militancia política, tal vez se deba a algo generacional, teniendo en cuenta que a diferencia de los años 90', o peor de los 70', ya nadie se preocupa lo suficiente por cuál es tu pensamiento, qué es lo que hacer y lo que dejas de hacer. Aunque paralelamente, Instagram se trata pura y exclusivamente de eso: hacer para que otros lo vean y construyan un juicio.

Daum se presenta como defensora del siglo pasado, de la generación X se podría decir. Ella es la típica persona adulta que dice: "En mi época no era así", "en mi época podíamos jugar en la calle", "en mi época se miraba a los ojos, no al celular". Y hoy primero se mira el celular, y después el entorno, es así que las redes sociales no son amigables para cualquiera teniendo en cuenta que sí, las personas publican su opinión las 24 horas y no solo eso, también es posible que te enfrentes a mensajes que no querés leer y a movimientos que tampoco te identifican, pero su origen fue democrático.

Si bien la tecnología es un gran cambio entre las generaciones, desde The New Yorker se preguntan: ¿qué tan distinta es la sociedad y la agenda pública de los 70' que la de ahora? La grieta política existía, los movimientos anti sistema también y hasta se le hacía juicio político a los presidentes, igual que ahora. "La generación X nos dio grunge y emo rock, el feminismo terrenal de la Feria Lilith, la escena de rap underground de mentalidad de justicia social, punks de punta y el meme delirante de Peace Love Unity Respect", explica la autora Emily Witt.

Por otro lado está el feminismo, todo un tema. Si bien nadie lo definió con precisión, es un fenómeno que está, que ocurre y que se percibe en todas las partes del mundo, otra consecuencia de la globalización. El movimiento MeToo en Estados Unidos fue uno de los pioneros, tanto que inspiró al colectivo de actrices en Argentina por los derechos de las mujeres. 

"Estaba cansada de la indignación de una nota, los memes sarcásticos, el exhibicionismo, la irónica miseria en la línea de #KillAllMen, la mercantilización del concepto de 'dar cero folladas'", escribió en su libro Meghan. 

Daum se preocupaba por cómo los hombres podían ser acusados de abuso o acoso sexual por "cualquier cosa", teniendo en cuenta que un beso ya podía ser considerado acoso. Y sí, son cosas de la nueva generación que comenzó a cuestionar prácticas que antes parecían normales. Pero según lo que explica The New Yorker, una de los principales cuestionamientos de la escritora es: ¿cómo las mujeres pueden sentirse oprimidas? Si en los 70' tampoco lo eran, ya que al parecer no puede pensar en ningún momento donde la escritora se haya sentido bloqueada por el género masculino.

El problema radica en que existen muchas otras personas que sí, muchas mujeres que sufrieron violencia de género o que simplemente fueron inconscientemente víctimas del machismo que inunda la sociedad. Hasta la propia Daum seguro lo fue porque está en todos lados, empezando por los estereotipos y las micro agresiones que pueden radicar en cosas tan simples como un chiste o una frase al estilo "¿cuándo te vas a casar?", cuando en realidad no es obligación para una mujer. Y si bien esas cosas no molestan a la autora, si puede ser un gran peso para otras mujeres, para el género en sí.

Así como existen libros como los de Meghan, que hacen una crítica de la izquierda y del liberalismo cultural y social propio de este siglo, también existen otros que al contrario, alientan a que esto siga pasando y muestran las ventajas de que movimientos como el #MeToo o la lucha por la des penalización del aborto en todo el mundo, ocurran, específicamente en esta época. Tal vez en los 70', si bien había hippies y movimientos anti sistema, estos no eran tan mainstream como ahora. Tal vez es la disponibilidad de espacio, como las redes sociales, o tal vez la necesidad de expresar ideas tal y como son, sin máscaras, pero lo cierto es que los movimientos como el feminismo llegaron para quedarse.

Y contrariamente a lo que opina Daum, estas reacciones sociales no solo provienen de la izquierda, sino que la extrema derecha que sale a las calles a apoyar a Donald Trump o Jair Bolsonaro y pedir por la legalización de portación de armas, son igual de extremistas que las feministas que se disfrazan de un personaje de The Handmaid's Tale y protestan frente al Congreso por la legalización del aborto. Y si bien ambas son acciones que contribuyen a la polarización de la sociedad, tienen el mismo origen: la necesidad de expresarse, alentada por supuesto por el momento en el que vivimos.