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100 días de Bolsonaro: Mucho caos y un terrible papelón

Mar, 16/04/2019 - 12:18pm
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Por Urgente24

El ultraderechista Jair Bolsonaro que se estrenó en el poder con un enorme capital político gracias a su contundente victoria y a la enorme confianza de los mercados, lo desperdició todo al punto de convertirse en el presidente peor valorado en el primer trimestre. Sus votantes lo eligieron porque encarnaba un cambio radical, y confiaban en que diera la vuelta al sistema y resucitara la economía, pero el arranque fue accidentado. Cumplió 100 días al frente de la primera potencia económica de Latinoamérica con una gestión errática, dos ministros destituidos, divisiones en el Gabinete, y un papelón internacional.

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En la ceremonia para celebrar sus 100 días en el poder, el presidente de Brasil presumió este jueves de logros, dio las gracias a su equipo e hizo una confesión: "De vez en cuando le pregunto a Dios, ¿yo qué hice para estar aquí?". Es probable que algún otro mandatario se lo haya planteado, pero raro que se cuente. 

Sin embargo, en esta ocasión, sonó oportuno siendo que en solo tres meses, el presidente destituyó a dos ministros y causó indignación dentro y fuera de Brasil al alentar al Ejército a que conmemorara el golpe de Estado de 1964 o afirmar, nada menos que en Israel, que "no hay duda de que el nazismo fue un movimiento de izquierdas". Historiadores alemanes, entre otros, le desmintieron.

Y mientras busca apoyo parlamentario para que sus dos grandes proyectos, que son la reforma del insostenible sistema de pensiones y las leyes para combatir el crimen y la corrupción, avancen en el atomizado congreso, Brasil ha hecho nuevos amigos en la arena internacional. 

El Gabinete posa el jueves en Brasilia al cumplir sus primeros 100 días. Foto: Reuters, tomada de 'El País'.

Pero la economía sigue sin despegar mientras la oposición está desaparecida y el presidente se empeña en erosionar la credibilidad de la prensa o de las propias instituciones del Estado.

El mandatario se estrenó con un enorme capital político gracias a su contundente victoria y a la enorme confianza de los mercados. Pero lo desperdició todo al punto de convertirse en el presidente peor valorado en el primer trimestre, según 'Datafolha'

Este Gobierno es pésimo o malo para un 30%, regular para un 33% y óptimo o bueno para el 32% restante. Sus votantes lo eligieron porque encarnaba un cambio radical, y confiaban en que diera la vuelta al sistema y resucitara la economía, pero el arranque fue accidentado. 

Según recopiló el diario español 'El País' para la ocasión, 'O Globo' sostiene que el presidente cumplió íntegramente 18 y parcialmente 17 de sus 35 promesas para los 100 primeros días. En el mismo marco, para el 60% de los encuestados por 'Datafolha', hizo menos de lo esperado. 

La profesora Tassia Cruz de la Fundación Getulio Vargas afirma que los que abrazan su discurso sin fisuras, que representan una minoría de sus votantes, son los más ruidosos en redes sociales, generando una imagen de satisfacción con el desempeño del presidente. Pero allí está la hábil mano de su hijo Carlos, el estratega en Internet, donde el presidente tiene 26 millones de seguidores entre una población enganchada al universo paralelo de las redes. Su agradecido padre sostiene que merece un ministerio.

"No soy economista, ya dije que no entendía de economía", admitió también el viernes después de que su intervención para que Petrobras no subiera el precio del diésel por miedo a que los camioneros le paralicen el país hiciera perder a la petrolera estatal en Bolsa 32.000 millones de reales.

Un discurso frentista, nostálgico de la dictadura, homófobo y racista dio fama a Bolsonaro pero solo logró sacar dos leyes en tres décadas. Con solo 54 diputados, necesita forjar importantes mayorías en un hemiciclo de 513 para aprobar el nuevo sistema de pensiones, vital para sanear las cuentas públicas y que la economía remonte con fuerza. Bolsonaro, que parece tener mejor instinto que visión estratégica, chocó pronto con el presidente de la Cámara, Rodrigo Maia, que le acusó de creer que "gobernar Brasil es un juego de niños". El otro proyecto estrella es el diseñado por el juez Sergio Moro, el más popular del Gabinete, para atajar la inseguridad y la corrupción.

La enorme influencia de su hijo Carlos y sus hermanos en el patriarca causó también importantes fricciones dentro del Gabinete con humillantes gestos públicos. Fue Eduardo, diputado y enlace con el movimiento nacionalpopulista, y no el ministro de Exteriores quien estuvo en el Despacho Oval con los presidentes Bolsonaro y Trump. Flavio, el primogénito, es el flanco por el que le salpican la sombra de la corrupción porque el también senador es investigado por recibir pagos irregulares. Y sospechosos vínculos con las milicias de Río rondan a la familia hace años.

Las polémicas por lo que dice también hicieron ruido. Abochornó a sus compatriotas con un soez video de carnaval, se hizo eco de una acusación falsa contra una reportera de investigación señalada por los bolsonaristas en Internet, el 8M declaró que su Gobierno era paritario aunque solo dos de los 22 ministros son mujeres.

El capitán retirado, cuyo lema es "Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos", se alineó incluso con USA e Israel además de exigir el fin del chavismo en Venezuela. Toda una revolución para una diplomacia conocida por su sutileza. 

Bolsonaro puede presumir de los acuerdos que logró en su visita a Donald Trump, pero por ahora no traslada la embajada a Jerusalén.

A la vez, vivió en ocasión de los 100 días de Gobierno un papelón difícil de remontar con USA, cuando el Museo de Historia Natural de NY afirmó que no albergaría un evento que rinde homenaje a Bolsonaro. La Cámara de Comercio lo eligió como "personalidad del año", y debía hacer entrega del premio.
 
Ocurrió ayer (15/4): "Con el respeto mutuo por el trabajo y por los objetivos de nuestras organizaciones individuales, estamos de acuerdo en que el museo no es el lugar ideal para la cena de gala de la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos. Este evento tradicional ocurrirá en otro lugar, en la fecha y hora "originales", anunció el museo por la cuenta en 'Twitter'.

Según publicó 'Correio Braziliense', el domingo 14, el museo había dedicado publicaciones en portugués a destacar que Bolsonaro no fue invitado por el museo para recibir el premio, pero invitó como "parte de un evento externo", siendo que tradicionalmente se entrega durante una cena de gala realizada dentro del museo.

Desde la semana pasada, el museo había sido objeto de críticas por el homenaje al brasileño, principalmente por posiciones sobre políticas para el medio ambiente, por lo que ya había informado de que iba a evaluar las posibles medidas para el caso. 

El viernes 12, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, pidió que fuera cancelado: "Bolsonaro no es peligroso sólo por su racismo y homofobia evidentes", afirmó De Blasio el viernes, durante una entrevista con la emisora ​​de radio WNYC. "Desgraciadamente, él también es la persona con mayor poder de impacto sobre lo que pasará en la Amazonia de aquí en adelante.".

La premiación lleva 49 años y tiene el objetivo de reconocer siempre a dos líderes, un brasileño y un estadounidense, que trabajan por la aproximación y relación entre los dos países. El año pasado, el brasileño homenajeado fue el actual ministro de Justicia, Sergio Moro. El estadounidense que recibirá el homenaje este año es el secretario de Estado, Mike Pompeo.